En los años 60 se recupera y valoriza la figura Tupaj Katari como parte de la identidad aymara, pero principalmente como símbolo de lucha y reivindicación de las organizaciones campesinas.

.Redacción central/ Especial/

Cada año el 21 de junio los pueblos indígenas originarios campesinos de las tierras bajas y altas del Estado Plurinacional de Bolivia celebran el Año Nuevo Andino Amazónico y Chaqueño como expresión contra la exclusión el racismo y la discriminación acentuada en el territorio nacional.

La reflexión se desprende del ensayo “El Año Nuevo Aymara como reivindicación identitaria y política” escrito por el sociólogo Favio Mayta Chipana, quien deja claro que el surgimiento de esa celebración, ahora el 5530, ha sido el resultado de un proceso de reafirmación identitaria en un tiempo en el que el racismo, la discriminación y la exclusión era muy acentuada.

Señala que el Año Nuevo Aymara se retoma y emerge en los años 70 del siglo pasado, simultáneamente con el surgimiento del pensamiento indianista y luego katarista, principalmente en la región del altiplano.

El origen del indianismo se remonta a fines de la década de 1960, cuando grupos de estudiantes aymaras de La Paz, provenientes de zonas rurales formaron organizaciones culturales y políticas, inspirados en las ideas indianistas de Fausto Reinaga; éstos interpelan las políticas estatales de homogeneización, exclusiones y principalmente de discriminación por su condición indígena.

En 1969 crearon el Centro de Promoción y Coordinación Campesina, Mink’a, para organizar y difundir sus ideas en las áreas rurales. En 1971, el Centro Cultural Tupaj Katari para transmitir a través de radio Méndez su cultura e ideas.

Los conflictos sociales de 1974 con la cruenta represión de las movilizaciones campesinas, provocaron una gran indignación y destruyeron lo que quedaba del pacto militar campesino y abonaron el terreno para el arraigo del katarismo en el sindicalismo campesino.

Para 1978 las dos tendencias antes surgidas, se consolidaron y se expresaron en los partidos políticos: el Movimiento Indio Tupaj Katari, Mitka. y el Movimiento Revolucionario Tupaj Katari, MRTK. El primero eligió la estrategia de participación en las elecciones nacionales de 1978, 1979 y 1980.

En 1979 jóvenes aymaras, en su mayoría estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés, habían refundado el Movimiento Universitario Julián Apaza, MUJA. Ellos son quienes impulsaron la realización el Año Nuevo Aymara en Tiwanaku, como parte de su reivindicación cultural e identitaria.

El Año Nuevo Aymara, así como otros hitos, símbolos y héroes, es de reconstrucción contemporánea a partir de elementos históricos de la “memoria larga”.

Actualmente líderes, hombres y mujeres de las organizaciones Indígena Originario Campesinas, IOC, asumen y reivindican prácticas culturales como el Año Nuevo Andino; una buena parte de la población urbana empieza a identificarse con estos procesos, aunque tiende a convertirse en espectáculo, perdiendo su carácter reivindicativo.

Debería motivar a analizar si estas ceremonias de origen indígena, reconocidas por el Estado, han generado cambios para el mundo rural en relación a la descolonización, la discriminación y la interculturalidad, entre otros.
Consideramos que el reconocimiento del Año Nuevo Andino y otros procesos del mundo andino son un avance importante en términos de interculturalidad, pero no son suficientes los reconocimientos y ceremonias simbólicas para fortalecer y mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas, además se tienen que desarrollar políticas estatales concretas para fortalecer la capacidad y autogestión productiva, económica y organizativa de la población rural.

Varias ceremonias, hitos fundacionales, símbolos y héroes construidos históricamente por los pueblos IOC, actualmente forman parte de la ritualidad estatal desde la aprobación de la Constitución Política del Estado en 2009, y con la implementación de políticas públicas.

Sin embargo, Favio Mayta Chipana, advierte que a través de este proceso de estatalización se ha perdido el carácter reivindicativo, de lucha y cuestionador de la discriminación y la exclusión en procesos políticos y sociales.

Por lo que señala que, la celebración del Año Nuevo Andino Amazónico y Chaqueño debería ser un momento oportuno para reflexionar sobre el significado e importancia que tiene para los pueblos y naciones IOC y para la sociedad en su conjunto, la relación que tiene con el ciclo agrícola, la elección y rotación de autoridades, principalmente en comunidades originarias.

LinkedIn