La casa Nicolás Suárez, lugar donde encontraron los archivos.

Luis Oporto Ordóñez /

El archivo, ubicado en la ciudad fronteriza de Guayaramerín, bastión de la bolivianidad, es el único testimonio de la época de la explotación y comercialización de la goma en el noroeste de Bolivia, que dio lugar al “Imperio del Caucho” de Nicolás Suárez, emporio que se extendía por 64 mil km2 y en ella 2.000 empleados controlaban el trabajo de decenas de miles de siringueros en las estradas gomeras.

Dramáticas narraciones dan cuenta de la sacrificada vida en las barracas y la dura faena del rayado del árbol de la leche blanca en las estradas para producir las bolachas de goma que se exportaban al mercado internacional y que fue el motivo de la ambición de nuestros vecinos, asentados en Brasil, que impulsaron una campaña separatista para apoderarse de los ricos territorios en el Acre, con el apoyo abierto de aquel poderoso país.

ARCHIVO HISTÓRICO DE LA CASA SUÁREZ  

En 1976, la Fuerza Naval era la depositaria de los históricos documentos. Una Comisión del Instituto de Historia y Literatura del Instituto Boliviano de Cultura, encabezada por Fernando Cajías y Jorge Cortés, encontró el archivo “amontonado en un viejo caserón”.

Con la colaboración de la Fuerza Naval y voluntarios iniciaron una acción para “salvar el archivo, recoger los papeles, limpiarlos, salvarlos de las lluvias”, con un ordenamiento preliminar, logrando reunir 373 legajos, documentación contenida en 189 anaqueles con fólderes y archivadores y una gaveta con 48 cajones llena de fólderes, con años topes de 1890 a 1955 y diversos tipos y formas documentales (contabilidad, planillas, contratos de navegación, informes de producción, transporte de mercaderías, contratos con casas comerciales de Europa, correspondencia con casas comerciales, gobiernos regionales, gobierno central y particulares, contratos de trabajo, historias clínicas, juicios de expropiación, informes y documentos de la Guerra del Acre y fuentes orales y arquitectónicas de la región).

Vista lateral de la casa. Presenta deterioro por falta de mantenimiento.

Una segunda comisión (noviembre de 1978) a la que se sumó P. Barbáchano, consultor de la Unesco, evidenció el deterioro y pérdida en un 20% respecto a la primera inspección, lo que motivó la urgencia de su traslado a la ciudad de Guayaramerín, instalándose de manera temporal en el Palacio de la Cultura de la Universidad José Ballivián, gracias al apoyo de los filántropos Dr. Aldo Bravo, presidente del directorio del Palacio de la Cultura del Beni y su esposa Hortensia Suárez.

En 1999, la Universidad José Ballivián, el Congreso Nacional y la Unesco firmaron un acuerdo “para el rescate y preservación de los archivos históricos del auge de la goma y de la ex Casa Suárez”, con la cooperación de la carrera de Historia de la UMSA encargada de la “evaluación y clasificación de la documentación”.

En 2002, la Unesco y la Comisión de Política Exterior de la Cámara de Diputados gestionaron con el Banco Interamericano de Desarrollo la construcción de un edificio diseñado exclusivamente para el Archivo Histórico con un microclima estable y atemperado y la adquisición de 180 estantes metálicos.

 En 2003, el decano de la Facultad de Humanidades de la UMSA, Fernando Cajías, encomendó a la historiadora Pilar Gamarra levantar un diagnóstico sobre el Archivo. El presidente del Senado, Sandro Giordano, ganadero de Riberalta, se interesó en el asunto y Arnaldo Lijerón Casanovas, director de Cultura de la Prefectura del Beni, asumió el desafío.

La Prefectura financió el viaje de una comisión técnica de la UMSA  para la organización del archivo. Con apoyo de la Biblioteca y Archivo Histórico del Congreso, se realizó el curso de organización de archivos y se ordenó la documentación.

La Alcaldía designó a dos funcionarios para trabajar el archivo y a dos obreros para armar los estantes, el Regimiento RI 17 Independencia destinó 10 conscriptos para esa labor. Una profesora y varios estudiantes de secundaria se sumaron a la limpieza del legado histórico. El 3 de diciembre de 2005 se inauguró el Archivo Histórico de la Casa Suárez, en Guayaramerín.

PRESENCIA DE LA FUNDACIÓN CULTURAL

Los rigores del clima amazónico, la falta de recursos económicos, técnicos y especializados impidió que la Universidad Autónoma del Beni José Ballivián pueda cumplir de manera adecuada con las delicadas tareas de conservación de los documentos de la Casa Suárez.

Considerando el Artículo 99 de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, se determina que la conservación del patrimonio documental es responsabilidad del Estado, de la sociedad y de las instituciones involucradas el garantizar su adecuada conservación.

Arnaldo Lijerón Casanovas impulsó la iniciativa de transferir el Archivo Histórico de la Casa Suárez a la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. El 6 de marzo de 2015 se reúnen en Guayaramerín autoridades de la FCBCB, Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y de la Universidad Autónoma del Beni José Ballivián acordando concretar acciones para la transferencia.

El 18 de mayo de 2018, la FC-BCB y la UAB-JB firman un convenio en el que manifiestan su intención de promover una ley que viabilice la transferencia del Archivo Histórico de la Casa Suárez. En ese sentido, la UABJB aprueba la Resolución Universitaria n° 680-A/2018.

El 2 de agosto de 2019 se emite la Resolución Rectoral 1600/2019 y el 4 de septiembre de 2019 el Honorable Consejo Universitario ratifica la transferencia a título gratuito del predio precitado en favor de la FC-BCB mediante Resolución 137/2019.

En marzo de 2021, la FCBCB y el Rector de la Universidad retoman la gestión y realizan en mayo de 2021 una inspección técnica con la finalidad de garantizar su refacción y apertura.

El 2 de septiembre, en una sesión histórica, el Honorable Consejo Universitario de la Universidad Autónoma del Beni José Ballivián aprobó por unanimidad la Resolución de Ratificación de la Transferencia del Archivo Histórico de la Casa Nicolás Suárez Hnos. (de 1750 mts2) a la FC-BCB, autorizando la tramitación de la ley e iniciar los trabajos de reestructuración, conservación, restauración, organización y servicio a la sociedad por parte del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia.

La FC-BCB plantea el desarrollo de un centro de alto nivel de formación cultural e investigación científica para impulsar y fomentar estudios de historia económica, resaltando el proyecto de interés nacional con proyección internacional.

Nicolás Suárez Callaú

Nació el 10 de septiembre de 1861, en Santa Cruz. Existe controversia sobre el lugar de su nacimiento. Mientras Tito Montaño afirma que nació en Portachuelo, Víctor Hugo Limpias señala San Ignacio de Velasco. Falleció en Cachuela Esperanza (Beni) el 9 de enero de 1940. Industrial de la goma, comerciante, esforzado y audaz explorador. Recorrió el curso íntegro del río Beni.

 Con sus hermanos Francisco y Rómulo fueron conocidos como “Los tres cruceños”. Fundó “Cachuela Esperanza” (1882) su establecimiento industrial y estación de transferencia, “habiéndola convertido en una pequeña ciudad, en la que existía hasta una imprenta en la que se editaba revistas e impulsaba la actividad cultural”.

Suárez vivió hasta el final de su existencia en ese “enclave de modernidad, dotado de telégrafo, electricidad, agua potable, un moderno hospital con rayos X, escuela, cine, teatro, club, bibliotecas, campos deportivos, tiendas, almacenes”. En el establecimiento industrial se encontraba la gerencia, oficinas, viviendas de lujo para su familia y otras para los técnicos y peones, gerencia, maestranza, carpintería, una locomotora y seis vapores de carga.

Defendió la heredad nacional en la revolución separatista del filibustero Plácido de Castro; organizó y financió la “Columna Porvenir” el 8 de octubre de 1902, pequeño ejército privado, del que formaron parte los indígenas Belisario Marupa, Constantino Tibubay, Bruno Racuay Juan de Dios Aguada, con el que recuperó su establecimiento industrial “Bahía” (actual Cobija, capital de Pando), en la  célebre batalla del 11 de ese mes, en la que “ordenó arrojar flechas incendiarias, sirviéndose de Bruno Racua, “soldado ixiameño práctico en el manejo de esa arma”, quien “le prendió fuego al sernambí colocado en la punta de la flecha”, con la que provocó un incendio y el “triunfo completo: el enemigo dejó 53 muertos, de los que 27 habían caído en las trincheras” y seis prisioneros fueron fusilados.

La Columna fue pertrechada con armas, vestimenta y víveres, a un costo de 8.402.68 bolivianos. Durante la Guerra del Chaco (1932-1935) organizó y financió una columna de soldados benianos. Diversificó su industria con el beneficio de la castaña y la ganadería.

Escribió el Memorial de los Sucesos de la campaña del Acre, sustentado con un Archivo con documentos oficiales de la Delegación Madre de Dios, Prefectura del Beni, Comité Directivo de la “Columna Porvenir”, del primer jefe y oficiales de la Columna; publicaciones de prensa contemporáneas y posteriores; cartas y atestaciones de testigos de la campaña; de los empleados de sus barracas gomeras; de miembros del Comité Directivo, que totalizan 138 documentos, y “un plano comprensivo del territorio a que se extendían las proyecciones del movimiento revolucionario de 1902”, documento publicado por su hijo, como Anotaciones y documentos sobre la Campaña del Alto Acre, 1902-1903.

El Archivo se remonta desde la fundación de Cachuela Esperanza, por Nicolás Suárez en 1882. Luego del fallecimiento de Nicolás Suárez, en 1940, la Casa Suárez se mantuvo hasta 1953, bajo la denominación de “Sucesores de la Casa Suárez” hasta el fin del emporio gomero. Por tanto, la producción documental de la Casa Suárez fue abundante con relación a las actividades industriales, comerciales, financieras, de transporte, de salubridad, de servicios básicos, salarios, mano de obra.