Por: Ariel Molina /

Vicente Cuéllar, rector de la UAGRM, afirmó que se trata de confundir a las personas, haciéndoles creer que el Censo implica más recursos económicos, pero su riqueza solo está en recoger la información para que los niveles de gobierno puedan definir políticas de desarrollo.

Entonces, si el representante de la universidad pública del departamento cruceño tiene esa visión ¿por qué su gobernador y el comité cívico decidieron protagonizar un paro? ¿Será que este comité mantiene las raíces de aquellos comités que se manifiestan solo a través de cuadros, con la finalidad de diseminar una política, una consigna que históricamente fue conservadora? Lo que sucede es que, cuando el comité cívico requiere implantar su oposición al gobierno, lo hará a través de cualquier excusa, hoy fue el Censo, para ello enarbola consignas tradicionales como la cruceñidad y esta decanta en discursos de odio, de regionalismo, sosteniendo la idea del cruceño como distinto al otro, esto en la apropiación del territorio con términos nacionalistas.

Está claro que el Censo es la excusa para avivar viejos fuegos que fueron apagados por el fracaso de la gestión de un gobierno de derecha. Después del golpe, aquellos que apoyaron la toma del poder por la fuerza, se avergonzaron de ver los niveles de corrupción del gobierno impuesto, de su propio gobierno. Hoy, aún conscientes de ello, viven la inoperancia de su gobernador, por lo que el Censo no paró ni la ciudad. De hecho, justamente por esta ausencia de apoyo el gobernador utilizó la vieja receta de oprimir al que no acate el paro con grupos de choque, amedrentando a los que necesitan del trabajo día a día. Claro que el discurso al final de la jornada habló de un repliegue disciplinado, sin embargo los mercados zonales fueron cerrados por la fuerza a diferencia de los supermercados que se mantuvieron abiertos. Al pueblo se le obligó a perder y salió adelante. Empero, en ausencia del gobierno, menguará la moral del pueblo, una lección aprendida del 2019.