Concejo Municipal, en plena sesión. (Foto: Archivo)

• Naira C. De la Zerda /

El Concejo Municipal de La Paz aprobó un ajuste de uso de suelos que permitirá, entre otros aspectos, el incremento de la cantidad de pisos que se puede construir, sin estudios o consensos con profesionales. En algunos casos se podrá llegar hasta los 40 niveles.

Según Javier Crespo, arquitecto y exfuncionario municipal, dentro de la administración territorial se incluyen parámetros de edificación y de uso de suelos  que implican cuál es el porcentaje de un terreno en el que se puede construir, qué altura máxima podrá tener una edificación, qué dimensiones deben tener los retiros o el espacio que debe respetar una construcción con otra y la calle, entre otros.

“Para hacer un cambio en estos parámetros —que tendrá una influencia clara en la densidad poblacional de determinados barrios— se tiene en cuenta diversos factores, como estudios de suelo que determinan los niveles de riesgo que tiene cada zona, el flujo vehicular que circula, la necesidad de áreas verdes, parqueos y la capacidad de proveer servicios básicos de las empresas encargadas”, detalló el experto.

Crespo indicó que en este caso estos estudios no han sido realizados para hacer cambios drásticos en el uso de suelo de 10 zonas paceñas, entre las que se encuentran las regiones aledañas a la plaza Villarroel, a la plaza Uyuni y al mercado Yungas; Calacoto y San Miguel, Irpavi, Achumani, Obrajes, La Florida y el ingreso a Mallasilla.

Un muro a punto de desplomarse en el barrio de Cota Cota.

Para ver las implicaciones de los cambios, el arquitecto tomó como ejemplo que la norma vigente requiere un porcentaje de área verde, por construcción, así como el requerimiento de parqueos según los pisos. Ambos requerimientos cambiaron a ser opcionales en todas las zonas afectadas.

“Si ya en La Paz tenemos pocos espacios de esparcimiento, con este cambio serán aún menos. Algo similar sucede con los parqueos. El tránsito vehicular ya es lento, sin el requerimiento de espacios donde estacionar, las calles se llenarán de autos y se disminuirá aún más el área de tránsito vehicular. En Calacoto se está incrementando el área máxima a edificar, de 450% a 1.750%. Se está cuadruplicando la cantidad de pisos que puede tener un edificio en la zona hasta los 40 niveles”, afirmó.

En Cotahuma, una zona históricamente inestable, hoy se pueden construir entre 7 y 8 pisos, cuando estas modificaciones sean promulgadas, se podrán proyectar obras con 14, incluso 15 pisos.

Un aspecto importante que complementa este incremento es que la ley municipal previa requería que las construcciones tuvieran retiros, que las separasen de edificaciones colindantes. Ahora en todos los casos, estas separaciones son opcionales.

“Esto anula completamente la privacidad a la que tenemos derecho, genera espacios oscuros que hacen más insegura la ciudad, el sol se volverá un privilegio y además disminuye la seguridad estructural de casas y edificios, ya que si una mala construcción tiene problemas su proximidad con otras edificaciones afectará a sus vecinos”, explicó.

Una casa con serios problemas estructurales en Cotahuma.

Las cámaras nacional y departamental de la Construcción, el Colegio de Arquitectos de La Paz, la Sociedad de Ingenieros y el Colegio de Ingenieros Civiles de La Paz manifestaron su oposición rotunda al Ajuste Normativo, de Actualización por Crecimiento y Densificación, para la Administración Territorial, aprobado por los concejales paceños el 9 de septiembre.

Esto porque esta normativa no fue analizada por profesionales aptos, no se estudió la capacidad de suelos de las zonas a las que afectará, no se tiene coordinación con proveedores de servicios básicos, trabaja con datos desactualizados y puede caer en la ilegalidad.

“La normativa aprobada ha obviado los parámetros mínimos necesarios para la planificación urbana (…) aprobando edificaciones sin ventilación, sin asolamiento, sin parqueos, sin retiros, es decir, tendremos una ciudad colapsada de edificaciones, vulnerando los derechos de los habitantes (…) Por otro lado, esta ordenanza municipal en su artículo noveno confiere un carácter retroactivo que es incomprensible e ilegal urbanísticamente, salvo que se quiera beneficiar a personas o empresas específicas”, se lee en el comunicado que estas instituciones hicieron público”, manifestó.