Joel Moya (*)

En esta época de pandemia de origen viral de característica mortal, como oftalmólogo, habrá que enfrentar una patología conjuntivo corneal, que con el pasar de los días se hará notoria.

El observar la afección focalizada en un solo ojo, que, a simple vista, se lo vera rojo, congestionado y doloroso.

Por la experiencia vivida, nos llevará a hacer diagnósticos diferenciales del porqué de esta situación. Pensaremos que podría tratarse de un inicio:

De una conjuntivitis bacteriana; o de la presentación de la enfermedad del glaucoma, una enfermedad que afecta al nervio óptico y produce ceguera, a veces doloroso por la presión alta que presenta un ojo; o un proceso inicial de una inflación dentro del ojo que nosotros llamamos de uveítis; un cuerpo extraño que afecta mecánicamente un ojo con alteraciones del epitelio corneal, que también lo vuelve doloroso. Lo último que pensaremos es en que trata de una conjuntivitis viral.

Si relacionamos este diagnóstico con el momento actual, suena la alarma al darnos cuenta que estamos ante una rápida infección y de gran mortandad. Brilla la luz y sabemos que este tipo de afección conjuntival se manifiesta en un solo ojo acompañado de adenopatía periocular, que puede tratarse de una conjuntivitis por coronavirus, el tratamiento es simple y especifico.

Lo malo es que de pronto por el manipuleo y las pocas normas de prevención por la situación inesperada uno puede quedar infestado.

Es por eso que, en este tiempo y toda época, en todo centro médico y de atención, se debe efectuar y desarrollar normas de alerta y prevención, como las del triage, es decir una investigación previa de todo paciente que necesita una atención, buscando antecedentes inclusive debe estar incluida la toma de temperatura.

El personal de servicio debe estar protegido usando guantes, barbijo y máscaras protectoras oculares y corporales. El causante de esta enfermedad sale por la nariz, boca y ojo y eso es lo que debe protegerse el personal de servicio médico, porque de esa misma manera ingresa el contagio.

Rindo mi homenaje a los mártires de medicina, como el Dr. Lee  que identifico la causa de esta patología, lo denuncio en su país China, no lo escucharon, al poco tiempo murió de esta enfermedad.

Mi homenaje y respeto a todo el personal que trabaja en hospitales quienes exponiéndose ayudan a sus semejantes y a veces se contagian y mueren. En tiempos de epidemia cuando salen de sus casas no saben sin van volver. Viven cobijados de la mano de nuestro creador.  Que Dios los cuide y proteja.

Quien está al servicio de sus semejantes, sólo está al servicio de Dios.

(*) El autor es director del Instituo Nacional de Oftalmología