Después de una profunda contracción económica global, traumática en la mayoría de los países por los devastadores efectos de la pandemia del coronavirus, los informes de organismos especializados aseguran que hay señales de recuperación en varias regiones del planeta, aunque de manera desigual.

Los estímulos aplicados por los gobiernos de cada país comienzan a dar resultados. Bolivia no está al margen de ese proceso gracias a la aplicación de una serie de medidas para reactivar la oferta y la demanda. El dato de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a junio (9,4%) es alentador y dio la pauta de la tendencia de los próximos seis meses de este año que vive sus últimos días.

En julio, una evaluación del Banco Central de Bolivia (BCB) manifestó que los resultados más relevantes muestran una recuperación de la actividad económica sostenida con una tasa de crecimiento acumulada del 8,7% al mes de junio. No sólo eso, también se refirió a la estabilidad de precios, la inflación se mantuvo en niveles bajos y estables alrededor del 1%, en términos acumulados.

El documento del Banco Central destaca además la estabilidad del sistema financiero, clave en el contexto de la ejecución del conjunto de medidas de política económica. En ese sentido, dio cuenta de que los depósitos y la cartera mostraron una recuperación importante. Los créditos fueron canalizados al sector productivo principalmente con niveles de mora bajos respecto al contexto internacional.

Además, otro resultado relevante que presenta el ente emisor se refiere a que, luego de seis años, se registró un superávit en cuenta corriente debido al buen desempeño del comercio que responde al crecimiento de las exportaciones, tanto en volumen como en valor y el impulso de las remesas familiares, que también comenzaron a llegar en cantidades importantes.

Todo lo anterior, que resulta increíble a los ojos de propios y extraños, no es una casualidad, es el resultado de la gestión a la que apostó la mayoría de los bolivianos el 18 de octubre de 2020, en las elecciones presidenciales. Además, es la base para continuar con el proceso de reconstrucción de la economía.

Un instrumento fundamental para avanzar en el desarrollo del conjunto de las actividades económicas es el Presupuesto General del Estado (PGE) 2022. Hace apenas unos días, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, presentó el proyecto de ley que prevé que el país alcanzará el siguiente año un crecimiento económico del 5,1%, mayor a la previsión para 2021 (4,4%), además programa una inversión pública de 5.015 millones de dólares. Todos los esfuerzos están orientados a incrementar la capacidad productiva del país, que incluye a los sectores de energía, agropecuario, minería, industria, hidrocarburos y turismo, entre varios rubros.

La estabilidad de precios es la base para seguir avanzando en la reactivación económica. En esa línea, el Presupuesto 2022 prevé que el índice de la inflación llegará a un acumulado de 3,4%, mayor al proyectado para el presente año (2,6%).

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