Por: Gabriel Campero/

“Muchos olvidan que el primer país que invadieron los nazis fue Alemania”, decía la frase de una película en la cual las personas que no comulgaban con el Fürer expresaban su desacuerdo con que generalicen a que todos los alemanes estaban de acuerdo con lo que estaba sucediendo.

Ahora sin ir muy lejos vemos cómo existen “dos” Santa Cruz, de lo cual seguramente el gobernador acusará al MAS, cuando el único responsable es él, esto obviamente ha polarizado a la población cruceña, pero no es una pugna entre “cambas y masistas”, como usualmente señalan los medios privados, ahora es una pugna entre “élites que dicen ser el pueblo cruceño” y el “pueblo que desea trabajar”, llegando incluso a  niveles de movilizar grupos irregulares (sancionados por el GIEI)  para atacar el domicilio del alcalde Fernández por no acatar el paro instruido por Camacho y sus grupos fascistas.

Hoy los que supuestamente estaban en contra del autoritarismo, impulsores de la libertad, son los primeros en atacar de manera violenta a quienes no comulgan con la política de desestabilización en pleno periodo de reactivación económica, hoy aquellos supuestos defensores de la libertad de expresión y la democracia son los primeros en movilizar y agredir a quienes no están de acuerdo con parar, ya que son personas que están conscientes que el país está reactivándose económicamente y que somos un referente internacional en cuanto al manejo de la economía.

La lucha de clases empieza a desarrollarse de manera directa en Santa Cruz y no impulsada por el MAS, sino a raíz del cansancio de su población ante las imposiciones y el autoritarismo del Gobernador, que, en lugar de buscar paz, constantemente anda tocando tambores de guerra, haciendo uso del “regionalismo” y del famoso “sentimiento de la cruceñidad” polarizando así a un departamento entre élites que no les afecta en nada parar y el pueblo humilde que está en plan de reactivar su economía.

“Al fascismo se le destruye. El diálogo no es para las bestias”, señalaba  Jean Paul Sartre, muchos opositores seguramente se rasgarán las vestiduras manifestando que cómo es posible que los militantes de izquierda hagan comentarios de esa índole y que solo impulsamos la confrontación entre bolivianos, pero algo que la oposición olvida es que si no existe una respuesta ante estos actos de violencia , intolerancia y con fines políticos, solo permitiremos que el fascismo siga ganando espacio, mellando la dignidad de las mayorías que desean trabajar y ver a su patria cada día más grande.

Siempre acusaron a que el gobierno del MAS era autoritario (pese a que todas las elecciones fueron ganadas legítimamente con márgenes de más de 10 puntos), pero hoy vemos cómo ellos actúan de forma violenta para imponer un paro que va en desmedro de la población, eso es lo que esas élites del grupo de Camacho impulsan: fascismo.