El grupo que reingresará a territorio nacional deberá permanecer en observación médica durante una semana más en el campamento Tata Santiago de Pisiga. (Foto: Archivo)

Reynaldo J. González / Periódico Bolivia

450 ciudadanos bolivianos que cumplen una cuarentena preventiva contra la expansión del coronavirus en un campamento en Iquique, Chile, serán repatriados el lunes al país para completar la medida de aislamiento social en el campamento Tata Santiago de la localidad orureña de Pisiga.

Así informó este viernes el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia mediante un comunicado de prensa en el que explica que la medida fue asumida ante el reciente brote de casos positivos de COVID-19 en otro grupo de los cientos de bolivianos albergados en la ciudad chilena.

El grupo que reingresará a territorio nacional deberá permanecer en observación médica durante una semana más en el campamento instalado por el Gobierno boliviano con el fin de corroborar su estado de salud, indica el documento.

Desde inicios de abril, el Ejecutivo nacional coordinó con las autoridades chilenas la repatriación de miles de bolivianos tras el cumplimiento de una cuarentena preventiva. El 7 de mayo, sin embargo, autoridades sanitarias del país vecino informaron de un brote de COVID-19 entre al menos 90 bolivianos albergados desde finales de abril en Iquique.

Según información oficial, el brote de contagios se habría registrado en un grupo de connacionales provenientes desde Santiago de Chile y no se habría extendido al resto de los bolivianos que están en Iquique. También se reportó que con el fin de evitar la propagación del virus, el grupo de casos positivos fue separado del campamento base y trasladado a centros de aislamientos especiales.

De acuerdo con información emitida el jueves por el cónsul de Bolivia en Santiago de Chile, Gonzalo Montenegro, entre 5.000 y 6.000 compatriotas bolivianos se encuentran en el país vecino en situación de emergencia a la espera de retornar a territorio boliviano en medio de la crisis mundial.

El 25 de marzo, el Gobierno nacional decretó el cierre total de fronteras para combatir la expansión y el contagio de COVID-19 en el territorio nacional. Sin embargo, ante la demanda de miles de bolivianos y en atención a razones humanitarias, en semanas siguientes permitió el ingreso de miles de compatriotas en operativos especiales previa verificación de su estado de salud tras el cumplimiento de una cuarentena preventiva al cuidado de autoridades médicas.

Desde entonces, al menos 1.200 de los repatriados ingresaron desde territorio chileno, todos tras cumplir la cuarentena requerida en el campamento instalado por el Gobierno de Chile en Iquique o en el campamento Tata Santiago previsto por el Ejecutivo boliviano en la localidad fronteriza de Pisiga.