Las Naciones Unidas y la Organización Panamericana de la Salud advierten que en los próximos días podría llegar el golpe más duro del coronavirus en la región. Alguien lo ha descrito incluso como un “tsunami”.

El ministro de salud, Aníbal Cruz, que lleva la cuenta de los contagios y de las víctimas, también ha dicho que los bolivianos deben estar preparados para este momento, y ha advertido que el país no cuenta con los medios necesarios.

Eso lo han dicho también desde Oxford, donde han detectado que Bolivia es, lamentablemente, el país menos protegido contra esta pandemia porque, simplemente, no cuenta con los hospitales suficientes, los equipos necesarios ni los profesionales que hacen falta.

En otros países también se han presentado situaciones similares, pero todo indica que la población menos protegida es la boliviana.

Por ello es que parece muy acertada la decisión del gobierno de la presidenta Jeanine Áñez de decretar la cuarentena muy oportunamente y luego subir la prevención hasta declarar el estado de emergencia.

Mientras tanto, el gobierno está adquiriendo equipos apropiados con dinero propio o con donaciones del exterior, como lo están haciendo decenas de países con pocos recursos.

Lo que es bueno recordar es que Bolivia es el país menos preparado del planeta porque el gobierno del cocalero Morales prefirió gastar en propaganda antes que en salud.

Las estadísticas son contundentes. En cerca de catorce años, el gobierno del cocalero dispuso estas cifras totales, por ministerios: (en Bs)

Gobierno 31.435.986.542, Defensa 35.431.418.947, Presidencia 11.996.626.212.

Estos dos datos son reveladores, pues se refieren a lo que destinó a salud y educación: Salud 13.355.426.448, Educación 13.027.370.002.

Lo inaudito, lo increíble, lo que es criminal, es que destinó a Comunicación 27.481.000.554. Es decir que a propaganda destinó más del doble de lo que dispuso para Salud y también a Educación.

Dicho en dólares, destinó 4.000 millones de dólares a propaganda pero menos de la mitad a salud, como se puede observar ahora.

Ya se sabe lo que hizo el gobierno del cocalero Morales con el dinero destinado a la propaganda: compró medios, compró periodistas, puso avisos muy caros en medios extranjeros a cambio de elogios, manejó planillas de serviles y usó Bolivia Tv como un instrumento exclusivo de propaganda.

Ese canal pasaba todos los partidos de fútbol que jugaba el cocalero en cualquier lugar del país. Jamás aceptó que periodistas críticos sean entrevistados, y menos los analistas o los políticos opositores.

Si hubiera destinado a salud el dinero de la propaganda, ahora Bolivia no figuraría en el lugar número uno de los países más desprotegidos contra el virus.

Todo esto tendrá que ser aclarado oportunamente, cuando se hayan abierto los juicios que correspondan. Por el momento, los bolivianos están en la obligación, en defensa propia, de cumplir con todas las recomendaciones del gobierno nacional.

Un gobierno que no hace propaganda, que no abusa de los medios del Estado, pero que se destaca por haber sido uno de los primeros en haber dictado las medidas de emergencia que hasta ahora han logrado demorar la llegada del golpe más duro del virus. El grado de conciencia de los bolivianos, el deseo de protegerse, tiene que ser muy grande para poder compensar el crimen cometido por el gobierno del cocalero cuando decidió no invertir en salud los ingentes recursos que manejó.