Todos tenemos derecho al debido proceso y a una defensa plena y eso es lo que tuvo la exsenadora Jeanine Añez en el juicio que se le inició por incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución.

La exsenadora fue juzgada dentro de las normas jurídicas de Bolivia y para evitar cualquier opinión tergiversadora, el Tribunal de Sentencia Penal Anticorrupción Primero de La Paz autorizó la presencia de organismos internacionales y nacionales para que hagan un seguimiento y vean la transparencia con la que se manejó el proceso.

Entre las entidades que estuvieron presentes está la Asamblea Permanente de Derechos Humanos en Bolivia y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, entidades que manifestaron que el juicio a la exsenadora fue transparente y que tuvo el debido proceso además de una defensa elegida por ella.

Ahora y después de la decisión del Tribunal de sancionar el ilícito de Añez con una privación de libertad de 10 años, empiezan las voces disonantes que estuvieron calladas durante el juicio; aparecen los personajes aplazados por la ciudadanía debido a su poca credibilidad y su negativa actuación dentro el Estado Plurinacional de Bolivia.

Ayer estas figuras marcharon en El Prado de La Paz arrogándose una vez más la voz del pueblo y gritando consignas en contra de la sentencia de la exsenadora. Lo que consiguieron fue un gran repudio de los ciudadanos que pasaban por el lugar. Así demostraron que no tienen ni la fuerza ni la credibilidad para atacar a la justicia boliviana ni mucho menos los argumentos para contrarrestar el fallo emitido por la justicia.

Manuel Morales, principal dirigente del Conade, intentó hacer creer a la ciudadanía que su lucha es contra un régimen, contra una justicia vendida, pero recibió los insultos y la silbatina de los transeúntes que están cansados de las marchas políticas que perjudican el normal funcionamiento de una ciudad que está aburrida de este tipo de minimarchas.

Morales, al igual que muchos de sus correligionarios, muestra su nerviosismo debido a que ellos fueron parte de los días violentos y de terror en 2019, lo que derivó en el golpe de Estado, por lo que saben que serán juzgados por sus actividades violentas en esos días y por azuzar a los ciudadanos para que salgan a las calles para generar enfrentamientos y por ende derrocar a un gobierno democráticamente elegido por el pueblo.

Las declaraciones del dirigente del Conade en las que invita a Carlos Mesa y a Fernando Camacho para que lideren los posibles movimientos de grupos violentos deben ser investigadas y deben ser sancionadas, si bien no será en los juicios que se les instauren por el golpe, deben ser en nuevos procesos por estas convocatorias.

Bolivia vive una nueva etapa democrática, pero dentro su nido la derecha continúa confabulando, trabajando en un posible golpe de Estado para intentar destruir todo lo que ahora se está reconstruyendo.

Carlos Mesa, el otro cabecilla de la derecha, dijo hace unos días que no se atrevan a enjuiciarlo; esperemos que ellos no se atrevan a convulsionar una vez más el país, porque ahora el pueblo conoce la verdad del golpe de Estado y sabe quiénes son los cómplices de Jeanine Añez.