Candy Barrientos en el programa Somos Democracia. (Foto: BoliviaTv)

Bolivia

“Aquel 1 de agosto de 2019 marcará sus vidas para siempre y será difícil de olvidar para quienes participaron en la marcha”, manifestó Candy Barrientos, una víctima más que experimentó en carne propia la agresividad de los cívicos cruceños, aliados con grupos irregulares, quienes intentaron quemarlos.

Cuenta que mientras se desarrollaba la marcha que exigía elecciones nacionales para el 6 de septiembre, para tener autoridades elegidas en las urnas, los cívicos cruceños se abalanzaron hacia ellos para golpearlos. La gente huyó por todo lado y muchos se subieron a la montaña de Samaipata para resguardar su integridad. Los cívicos prendieron fuego en las faldas del cerro para que las llamas se extiendan hasta el lugar donde se escondió el pueblo, y comenzaron a lanzar piedras para aturdir más a la gente que se encontraba arriba, con el fin de que las personas caigan hacia la carretera.

“Hicieron eso con la intención de matarnos, no había forma de que podamos bajar por otro lado, imagínese si eso hubiese pasado, cuánta gente habría muerto”, contó.

Narró que al menos 250 personas fueron detenidas injustamente por policías y cívicos cruceños, de las cuales 49 recibieron imputación legal con pruebas fabricadas por el gobierno de facto de Añez.

Demandó justicia y quienes ahora están al frente de las investigaciones procedan de acuerdo a ley para que se procese a los que atentaron contra la vida de miles de personas, además exige que la señora Jeanine Añez permanezca en la cárcel de por vida, por ser quien autorizó que se cometan todas las masacres en Bolivia.

Agregó con tristeza que sufrieron la peor discriminación posible, pues el hecho de hablar el idioma quechua y vestir de pollera fue considerado un delito, porque este hecho se relacionaba con los masistas.

linkedin