OPiano

Claudio Sánchez *

Entre las tantas películas que se exhibieron durante 2017 en La Paz en circuitos alternativos, muestras y festivales, en la Cinemateca Boliviana se proyectó por única vez un filme por demás interesante, se trata de El piano que conversa, del director brasileño Marcelo Machado.
El largometraje se presenta como una obra de Machado con Benjamin Taubkin. Esta forma de presentación se entiende con el desarrollo de la película; es un documental de ensayo. Se trata de una producción que acompaña al pianista Taubkin, que en realidad es en sí mismo una excusa para perseguir su piano por distintos lugares de Brasil y dos escalas internacionales: Corea del Sur y Bolivia.
Este trabajo creativo evita las voces y le deja a la música su lugar predominante en el relato. El trabajo de la banda sonora es precioso por cómo deja que las notas de los instrumentos dialoguen con la naturaleza y el medioambiente, de igual modo que lo hacen con los ruidos más urbanos, ciertas palabras que se escuchan pierden su sentido literal para ser parte de la música. La película está pensada como un disco, dando un paso más allá posicionando al espectador en los lugares donde se hacen las grabaciones, donde se interpreta el instrumento.
El piano se integra a distintos paisajes, viaja por Brasil, llega a Bolivia, cruza los mares y se detiene en Corea del Sur. El instrumento dialoga y construye más allá de lo visual, espacios sonoros que permiten el descubrimiento no sólo de sonoridades sino culturas diferentes. En Bolivia, la producción está a cargo de Álvaro Olmos y participan (entre otros) el grupo Sagrada Coca, Elvira Espejo y Álvaro Montenegro.
La música integra a los pueblos, y en este caso el audiovisual registra esto que pareciera ser sólo un discurso. Sin embargo, no es un documental cualquiera, no es un híbrido como se presentan ahora las películas que tienen registros ambivalentes junto con la ficción, es un filme de ensayo, por eso su alcance mayor y su dimensión artística tan presente por encima incluso de una narración concreta. Es éste un viaje sonoro, una ruta a tomar en cuenta.  Machado con Taubkin construyen una pieza maravillosa de diálogo cultural y artístico.
  
* Crítico de cine