Las movilizaciones expresan la rebeldía de los pueblos indígenas originarios campesinos del Estado Plurinacional.(Foto: Archivo)

.Redacción Central/Especial/

Desde la Colonia, la época republicana y el Estado Plurinacional de Bolivia, los pueblos indígenas originarios campesinos jamás claudicaron en su lucha por la reivindicación de sus derechos y su emancipación. Hicieron temblar al yugo español y a los gobiernos de la élite criolla de los siglos XIX y XX.

Frente a la desigualdad, al abuso y la violación permanente de los derechos de los pueblos, en 1781, Julián Apaza (Túpac Katari) lideró el primer levantamiento indígena contra la Colonia española, cercó la ciudad de La Paz con más de 40 mil hombres. Fue traicionado por uno de su confianza, capturado y condenado a la muerte; pero antes de su ejecución levantó su voz frente a sus verdugos diciendo “volveré y seré millones”, y su cuerpo fue desmembrado por cuatro caballos.

El juramento del rebelde que nació en el ayllu de Sulcavi, entre Ayo Ayo y Sica Sica (La Paz), en 1750, quedó grabado en lo más profundo de los pueblos indígena originario campesinos hasta la actualidad.

ORGANIZACIONES SOCIALES
Estas mujeres y hombres organizados lideraron levantamientos populares y revolucionarios contra gobiernos de la élite criolla, como en 1952, conquistaron su derecho a ejercer el voto para la elección presidencial, el derecho a la educación, a la propiedad de la tierra y la nacionalización de las minas.

Los indígenas originarios campesinos, desde entonces, progresivamente conformaron las organizaciones como la Central Obrera Boliviana (COB), la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia ‘Bartolina Sisa’, la Federación Nacional de Trabajadores Mineros de Bolivia (FNTMB), la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), entre otras.

En el país, la movilización social es un proceso político social de participación popular, como medio y fin de un proceso revolucionario destinado a transformar la base económica de la sociedad y lograr una amplia participación en las decisiones políticas, en los diferentes niveles.

Siempre se ha construido en función de objetivos históricos, de necesidades coyunturales y sobre todo como un factor de obstinación, es decir de la resistencia a la Colonia, a gobiernos criollos y de la imposición neoliberal, hasta la victoria.

REIVINDICACIÓN

El proceso de organización de los movimientos sociales urbano, populares e indígena originario campesinos en Bolivia ha surgido por una fuerza en conjunto, buscando la reivindicación de sus derechos, deberes y garantías.
Además, los movimientos sociales se han convertido en las médulas de estrategias de lucha política de los sectores populares e indígenas del país. A partir de su organización se ha recuperado la democracia, la conquista de un gobierno indígena, la Asamblea Constituyente, el Estado Plurinacional, la nacionalización de los hidrocarburos y su industrialización.

MARCHA POR LA VIDA
En agosto de 1986, un año después de que el gobierno de Víctor Paz Estenssoro, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), firmó el Decreto 21060 de “ajuste estructural” con la frase “Bolivia se nos muere”, con lo que dio inicio a la era neoliberal, el cierre de las minas implicaba que alrededor de 23 mil mineros perderían sus fuentes de trabajo, y por tanto la fuente de subsistencia para sus familias.

En respuesta, una asamblea de trabajadores mineros de Siglo XX, Catavi, Huanuni, San José, Colquiri y otras definieron iniciar la ‘Marcha por la Vida y la Paz’. Al menos 10 mil mineros, junto con sus esposas y en algunos casos con sus hijos decidieron marchar de Oruro hasta la ciudad sede de Gobierno exigiendo la anulación de ese decreto.

Después de cinco días, tanques, aviones y helicópteros cercaron a los mineros en Calamarca. En ese 29 de agosto de 1986, los dirigentes mineros Simón Reyes y Filemón Escóbar negociaron y los mineros se replegaron. Muchos acusaron a sus dirigentes de traidores y vendidos.

TERRITORIO Y DIGNIDAD
En 1990, durante el gobierno de Jaime Paz Zamora del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), después del rechazo a atender las demandas de los indígenas originarios de tierras bajas se inició la ‘Marcha por el Territorio y la Dignidad’, exigiendo respeto a sus territorios y su forma de vida comunitaria.

RENTA DIGNA
En agosto de 2000, más de mil rentistas mineros de Potosí, Uncía, Llallagua, Tupiza y de otros distritos iniciaron una marcha desde Oruro hacia la ciudad de La Paz, en protesta por la insensibilidad del Gobierno para atender sus demandas, así como exigir el aumento en sus rentas mensuales.

La movilización fue por la inequidad en el pago de la renta porque había algunos extrabajadores que percibían pensiones menores a cien bolivianos, una mayoría entre 200 a 300 bolivianos, pero otros rentistas recibían ingresos sobre los cinco mil bolivianos.

GUERRA DEL GAS
En 2003, el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada anunció su decisión de exportar gas natural a Estados Unidos por puertos chilenos. La disposición fue rechazada por la COB, que declaró paro nacional indefinido con movilizaciones en defensa del recurso natural no renovable.

A la medida se sumó la CSUTCB, entonces liderado por Felipe Quispe, el Mallku, y las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba con bloqueos. El Gobierno militarizó el país y se registró la muerte de personas por impactos de bala. Miles de mineros marcharon hasta La Paz y obligaron a Sánchez de Lozada a renunciar a la presidencia.

Su vicepresidente, Carlos Mesa, ahora jefe de Comunidad Ciudadana (CC), asumió la presidencia por sucesión constitucional, juró al cargo en sesión de Congreso Nacional. Después Mesa renunció agobiado por la crisis económica y los actos de corrupción. El presidente de la Corte Suprema de Bolivia de ese entonces, Eduardo Rodríguez Veltzé, por sucesión constitucional asumió el cargo con el mandato de llamar a una elección presidencial.

Marcha por la Constitución

El 13 de octubre de 2008, el presidente Evo Morales encabezó algunos kilómetros una marcha desde Caracollo hasta La Paz exigiendo al Congreso Nacional que convoque al referendo para aprobar el proyecto de la nueva Constitución Política que establecía el Estado Plurinacional. El 20 de octubre la multitudinaria marcha arribó hasta la ciudad sede de gobierno, minutos antes que el mandatario llegue a la plaza Murillo, desde el Congreso Nacional y del Órgano Ejecutivo se confirmó que el oficialismo y la oposición habían llegado a un acuerdo en el Congreso para convocar al referendo constitucional en enero y a elecciones presidenciales anticipadas en diciembre de 2009.

Marcha por la Patria

El 23 de noviembre de 2021, dirigentes de la Centra Obrera Boliviana (COB), del Pacto de Unidad y el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) iniciaron desde Caracollo (Oruro) hasta La Paz la Marcha por la Patria, por la Revolución Democrática Cultural, el Proceso de Cambio y en apoyo al gobierno constitucional de Luis Alberto Arce Catacora y David Choquehuanca.

La decisión fue sumida ante la pretensión de convulsión y golpe de Estado de los aliados del régimen de facto de Jeanine Añez: Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC), Luis Fernando Camacho de Creemos, Jorge Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina de Unidad Nacional (UN) y el presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, entre otros.

Al cuarto día de la caminata, liderada por las organizaciones sociales de los nueve departamentos de Bolivia, pese a las bajas temperaturas y la lluvia, los marchistas partieron de Patacamaya rumbo a Calamarca. En el recorrido la población de las comunidades aledañas se sumaba fortaleciendo el respaldo al Gobierno nacional.

“¡Que viva la marcha de la unidad!, ¡Que viva nuestro presidente Lucho!, ¡Que viva la Marcha por la Patria!, ¡Lucho, no estás solo!, son algunos de los estribillos de los manifestantes que exigen el respeto a la democracia.

“El día domingo van a llegar más del cien por ciento a pedir justicia, a pedir democracia. Tienen que respetar el voto del pueblo, tienen que respetar (al Gobierno) de Lucho (Luis Arce) y David (Choquehuanca) (…) tenemos que hacer respetar”, indicó Alicia Rojas, ejecutiva de la Federación de Mujeres Campesinas ‘Bartolina Sisa’ del Chapare.

Los marchistas, en su cuarto de día de movilización, deben recorrer varios kilómetros hasta llegar a la localidad de Ayo Ayo, su próxima parada y lugar de descanso.

Pese a las inclemencias del tiempo, sus rostros reflejan la firmeza de luchar por sus convicciones, esta marcha pretende arribar a la ciudad de La Paz el 29 de noviembre y se espera reunir aproximadamente a un millón de marchistas.

“Ni la lluvia ni el viento nos pueden detener (…) es la fuerza, la voluntad y la unidad del pueblo, llevamos cuatro días en esta marcha rumbo a la ciudad de La Paz para expresar a nuestro presidente nuestro respaldo y protección, en búsqueda de justicia por los caídos en el golpe de Estado”, sostuvo el senador por el MAS Leonardo Loza.

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