El Ministerio de Salud ha anunciado oficialmente el inicio de la sexta ola de la pandemia del Covid-19 en nuestro país y con este aviso se ha puesto en marcha un nuevo operativo de protección de la población, a través de las medidas de bioseguridad que ya son conocidas por la ciudadanía y que ya demostraron su utilidad.

El país ha vivido una trágica experiencia durante la primera ola del Covid-19, en la que se presentó un elevado nivel de letalidad que enlutó a miles de familias bolivianas, llevándose gente de diferente edad y condición social o económica debido fundamentalmente a la incapacidad del gobierno de entonces que, en lugar de abordar adecuadamente el problema, se dedicó a embolsillarse el dinero destinado al combate de la pandemia y a echar agua bendita desde helicópteros.

Pero no fue solo eso, ya que aprovecharon el encierro obligatorio de la ciudadanía para reprimir, perseguir y detener ilegalmente a quienes consideraban sus oponentes políticos, sin ningún argumento, permitiendo que la Policía cometa todos los abusos que se le ocurran y con complicidad de fiscales y jueces.

Mientras Añez y Murillo se solazaban con la pandemia porque les permitía ejercer un poder irrestricto, sus secuaces delincuentes, como el embajador de ciencia, yerno de la autonombrada, sus ministros de salud o los ejecutivos de YPFB y Entel, presurosos sacaban maletas de dinero, recursos de todos los bolivianos, y dejaban a su suerte la salud del pueblo.

Apenas fue posesionado el Gobierno constitucional, encabezado por el presidente Luis Arce Catacora, se asumió el compromiso de una verdadera lucha en contra del virus y así fue, se comenzó de inmediato con la compra de vacunas, pese a que la demanda era muy grande en todo el mundo, se fue garantizando que todos los bolivianos y las bolivianas tuvieran acceso a la inmunización contra el virus.

Fue así que se logró bajar paulatinamente tanto el nivel de contagios como la letalidad ya en la segunda ola y de forma mucho más grande en las siguientes olas del Covid-19, hasta llegar a la quinta ola con un 0,1% de letalidad, una de las más bajas no solo del continente, sino incluso más allá de los mares.

Felizmente, la noche negra de la dictadura y la pandemia en su primera ola han sido superadas gracias a la voluntad del Gobierno y al esfuerzo y compromiso del pueblo boliviano, por eso podemos recibir la noticia de una nueva ola de la pandemia del Covid-19 con mayor tranquilidad y confianza porque sabemos que nuestro país cuenta con las condiciones adecuadas en el tema sanitario para enfrentarla.

Habrá que tomar conciencia de la importancia de que el pueblo sea quien gobierne, como sucede actualmente, para que sus intereses sean verdaderamente defendidos, así como el cuidado de su salud, de su vida, de su economía, de la unidad de la patria, porque solo el pueblo priorizará y valorará, en democracia y con pleno respeto a sus derechos y libertades, la salud para todos.