Jorge Gómez, director del Sedes de Beni.

El departamento reporta a la fecha 83 positivos y tres fallecidos.

Veiska Soto / Bolivia Digital

El director del Servicio Departamental de Salud de Beni, Jorge Gómez, aseguró que el porcentaje elevado de contagiados por COVID-19 se debió al silencio epidemiológico, hecho que fue advertido a las autoridades locales los pasados 40 días ante el constante flujo de personas provenientes de Santa Cruz.

La autoridad de salud dijo que existe preocupación por la cantidad de contagiados en el departamento porque se debió tener un concepto de definición de casos un poco más amplia, ya que Santa Cruz era el nexo.

“En 40 días se hicieron 46 pruebas, para la cantidad de habitantes era muy bajo para detectar el virus. Hoy tenemos más de mil pruebas realizadas y eso fue complicado, aún no llegan pruebas ni de Santa Cruz ni de La Paz y ya estamos con porcentaje elevado”, subrayó.

En el departamento existen tres laboratorios, el problema es la falta de reactivos que no llegan para permitir hacer pruebas en menos de 45 minutos.

Las muestras aún son enviadas al Centro de Enfermedades Tropicales (Cenetrop) de Santa Cruz y al Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa), en La Paz.

“No se previó, no podemos parar y es complicado trabajar como lo hacemos, pero no quiere decir que nos quedaremos con los brazos cruzados”, dijo Gómez.

Otro de los problemas que enfrenta el Sedes en Beni es la falla de ventiladores, ya que de los 10 que existen solo funcionaban dos, hecho que hace que los médicos se sientan impotentes ante el requerimiento de la gente.

Finalmente, señaló que la falta de ventiladores generó un conflicto muy grande que fue solucionado por el Gobierno en menos de 24 horas.

“Pedimos la declaratoria de desastre cuando no había una respuesta departamental, pero se logró cubrir con el Gobierno nacional”, concluyó.