Como se sospechó desde  el principio, cuando el cocalero Morales había decidido atravesar el TIPNIS con una carretera, ahora se informa que esa maravillosa y única reserva natural se convirtió en el Chapare II, con cocales y fábricas de droga.

Las protestas que surgieron en todo el país contra aquel plan del cocalero, y que fueron atacadas con saña por su gobierno, estaban en lo cierto: el plan verdadero consistía en habilitar una nueva región para cultivar coca y fabricar cocaína.

Era mentira que se trataba de un proyecto para conectar al Beni, como decía la muy costosa propaganda del momento, defendida a sangre y fuego por el entonces ministro Sacha Llorenti.

La masacre de Chaparina, en septiembre de 2011, respondió al deseo de ese ministro y de su jefe, el cocalero Morales, de suprimir las protestas de los pueblos originarios. La paradoja, en la cual no reparaban ellos, era que estaban dirigiendo, supuestamente, el gobierno del “primer presidente indígena de Bolivia”.

Ahora, nueve años después de aquella masacre y de toda la campaña que hizo la ciudadanía boliviana, ocurre que las fuerzas antidroga han encontrado no solamente cocales extendidos, sino fábricas de droga  a cargo de narcotraficantes armados.

Una inversión de varios cientos de millones de dólares, con dinero de todos los bolivianos, empeñada en violar el TIPNIS, tenía como objetivo ampliar el área de cultivo de la hoja ilegal, con dos propósitos: económico y político.

Las seis federaciones de cocaleros del Chapare hacen aportes económicos para financiar al “instrumento político”, que es el partido del cocalero. En este momento, ese instrumento está movilizando cientos de personas, todas pagadas, incluso para atacar a los médicos y paramédicos que están operando en el Alto.

El propósito de ampliar los cocales está dentro de la estrategia de ocupar territorios más amplios de la geografía boliviana, como hacen los “guerrilleros” de las FARC en Colombia o los de Sendero Luminoso en Perú. Estos hechos no son causales, obedecen a una estrategia transnacional, según denunció el periodista brasileño Leonardo Coutinho y el italiano Roberto Saviano.

El ministro de defensa, Luis Fernando López, había anunciado que las FFAA tenían el propósito de erradicar los cocales ilegales de Chapare y entrar en los parques nacionales para limpiarlos de cocaleros y narcotraficantes. Se nota que ahora se está cumpliendo ese propósito de las FFAA y que pronto el país podrá recibir la noticia de que los parques nacionales han sido liberados de la presencia de los agentes de esta transnacional.

Ahora sí está claro que esa transnacional ya no gobierna en Bolivia.