La escritora Elsa Osorio.

• Estéfani Huiza Fernández/

La escritora con mayor proyección internacional de la literatura argentina, Elsa Osorio, se presentará en la Feria Internacional del Libro de La Paz este 9 y 10 de agosto. Las obras de la autora giran en torno a recuperar las voces acalladas de las mujeres y también a la lucha por los derechos humanos.

¿Por qué los personajes de sus libros son mujeres?

Es más una fidelidad histórica, porque en mi país fueron las mujeres quienes encararon la lucha contra la dictadura. Una de esas historias que seguí y trabajé es una novela histórica basada en la vida de Mika Feldman, que fue una mujer real que comandó una columna del partido obrero de unificación marxista ante la guerra civil española. En el año 1936 ya era todo un reto mandar a hombres machistas; sin embargo, ella lo logró por su enorme habilidad.

¿Qué significó para su carrera rescatar esa historia?

Es un camino eficaz de acercar la historia, soy una autora de ficción, pero creo que la paradoja sería que la ficción que es mentira o invención a veces puede acercarse a la verdad con más fuerza que el testimonio. Además, es algo que lo viví desde la experiencia de mi novela A veinte años luz. Mika estaba olvidada por la historia, descubrí a todo un personaje que no fue visible porque era una revolucionaria y mujer. Hoy en Madrid hay una calle que tiene su nombre, me alegra haber contribuido a que su historia se conozca.

¿Su novela A veinte años luz también sigue esa línea?

Trata sobre una chica nacida en cautiverio durante la dictadura que busca su identidad. Cuando escribí ese libro no había ningún caso, pero después aparecieron montones. A partir de la novela llegó la duda, pero también la hice mujer porque me resulta más fácil identificarme con ese género.

¿Cómo se relaciona la figura de Ernesto Che Guevara con su literatura?

Mi despertar a las preocupaciones sociales está ligado a la figura del Che. Me parece un gran hombre que nos marcó a todos.

¿Qué aspectos influyen en su narrativa?

Escribo cuando tengo la necesidad de hacerlo, hubo cuestiones muy dolorosas en mi país y en Latinoamérica, y se tardó mucho tiempo en poder hablar sobre ello, lo que no es extraño porque si hablar era peligroso, mucho más era escribir. Es una represión que tardó años, hoy es diferente, pero creo que lo social forma parte de lo que escribo, porque me interesa en la vida y en la literatura. Siempre hay algo que nos hace escribir.

¿Cómo ve la literatura latinoamericana?

Creo que en cuanto a producción hay mucha, pero me da lástima que no nos hermanáramos para difundirla porque finalmente son grupos extranjeros los que lo están haciendo y lo manejan a su parecer. Hay una buena literatura en América Latina y siempre la hubo, pero nos falta más comunicación, ser leídos unos por otros, lo ideal sería que hubiera planes de lectura que fueran una iniciativa desde la región.

¿Cómo se encuentra la literatura en Argentina?

Acá hay excelentes escritores que tienen dificultad de acceder a ser editados porque tiene que ver también con la situación económica y otros factores. Comenzaron a surgir editores independientes que dan lugar a escritores y escritoras que quieren difundir sus obras porque es muy difícil publicar.

Su escritura también aborda el tema de los derechos humanos, ¿cómo ve ese tema en Latinoamérica?

En Argentina, el hecho de que se haya podido ser juzgado, condenado y que sigan los juicios me parece que es un triunfo. Antes era imposible pensarlo, hay un triunfo en la memoria, más allá que la derecha gane, me parece que la memoria triunfó, porque esto ya no lo pone en duda nadie. Es algo que la sociedad en su conjunto ha comprendido. Creo que en la unión de América Latina podemos depositar nuestra esperanza.

Sobre la autora

Elsa Osorio nació en Buenos Aires, Argentina, en 1952. Es una de las escritoras con mayor proyección internacional.

Escribió las novelas Beatriz Guido, Mentir la verdad, A veinte años, Luz, Cielo de tango, La capitana y Doble fondo; entre sus libros de cuentos están Ritos privados, Reina mugre, Callejón con salida, Cómo tenerlo todo; ensayos: Las malas lenguas, All’improviso la realtà (con Cristina Guarnieri), guiones: Ya no hay hombres, The tango lesson. Participó en varias antologías en distintos países.

Su obra obtuvo, entre otros, el Premio Amnesty, premio Argentores al mejor guion de comedia, premio Bibliotecas de Italia, premio Acerbi y fue finalista del premio francés Fémina. Fue condecorada por el Ministerio de Cultura de Francia con la orden de mérito Chevalier dos Arts et Lettres.

¿Quién fue Mika Feldman?

Mika Feldman nació en 1902, en el seno de una familia judía de origen ruso. Cuando solo fue una adolescente se formó como anarquista y se involucró en la militancia por la Reforma Universitaria. Después se afilió al Partido Comunista. Se desempeñó como capitana de la milicia del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) durante la Guerra Civil Española (1936) y también participó activamente en la organización anarcofeminista Mujeres Libres.

“Desde 1946 hasta su muerte vive en París. No hay acontecimiento político en el que no se involucre, que no provoque sus lúcidas reflexiones. En el 68 francés, con unos guantes blancos, recoge adoquines y explica a los estudiantes cómo evitar que el negro en sus manos los delate si son sorprendidos por la Policía.

No puede imaginar el guardia que acompaña a su casa a esa señora de 66 años, elegantemente vestida, que en su cartera están aquellos guantes tiznados”, cuenta Osorio quien rescató la historia de Feldman en su novela La Capitana (2012), cuya obra fue traducida a más de 26 idiomas.