Visión Mundial analizó los desafíos de la infancia por efecto del coronavirus. (Foto: Visión Mundial)

Mauricio Quiroz Terán / Bolivia Digital

La vida de unos 30 millones de niños en América Latina y el Caribe está en riesgo por los impactos secundarios de la pandemia de coronavirus, según un reciente estudio de la organización internacional World Vision.

El reporte, llamado “Réplicas”, señala que la inseguridad alimentaria que causará la pandemia, la aparición de nuevas enfermedades y sistemas de salud saturados por el tratamiento del COVID-19 representarán una amenaza contra los pequeños.

Los expertos de World Vision compararon los devastadores impactos secundarios sobre la niñez que tuvo el ébola, entre 2014 y 2016, y a partir de esa realidad generaron un modelo que proyecta lo que puede suceder en la crisis sanitaria actual.

El informe se enfoca en las consecuencias previstas en las 24 naciones más frágiles incluidas en la respuesta humanitaria de Naciones Unidas ante el COVID-19.

Hallazgos claves:

  • Los impactos secundarios amenazarán a muchos más niños y niñas que el virus mismo del COVID-19. Actualmente, los fallecimientos de niños son bajos, porque las infecciones severas del novel coronavirus son raras entre la población infantil.
  • Se estima que las vidas de hasta 30 millones de niños y niñas están en riesgo frente a impactos secundarios:
  • Más de 26 millones de niños y niñas en riesgo ante la ausencia de vacunas para enfermedades letales.
  • Cinco millones de niños y niñas podrían sufrir desnutrición. El deterioro de las condiciones actuales podría incrementar en 40% los niveles presentes de malnutrición.
  • Cien mil niños y niñas podrían morir de malaria y los niveles actuales de esa enfermedad podrían aumentar en un 50%.

“Estamos equivocados si creemos que esta no es una enfermedad que afecta a la niñez. La experiencia nos dice que, cuando una epidemia satura los sistemas de salud, el impacto sobre los niños y niñas es letal”, señaló el presidente y CEO de World Vision, Andrew Morley.

El COVID-19 se ha convertido en una pandemia devastadora, remarcó Morley, quien luego llamó a encarar acciones que protejan a los sectores más vulnerables. “Es necesario actuar ya (…). Fortalecer los sistemas antes de que fallen. No es tarde todavía, pero pronto lo será”, indicó.

“El coronavirus está teniendo un impacto devastador sobre la población en todo el planeta, pero puede ser catastrófico para familias que viven en condiciones de pobreza y para aquellas desplazadas por conflictos. Los niños y niñas que viven en esos lugares pagarán el precio más alto en esta crisis”, explicó.

“El reporte se presenta tras el lanzamiento de la respuesta global de World Vision a la pandemia, que dedicará $us 80 millones. En América Latina y el Caribe, la inversión en 15 países para detener el avance del contagio y fortalecer los sistemas institucionales de salud será de $us 24 millones”, detalló la directora Global de Operaciones Humanitarias de World Vision, Isabel Gómez.

World Vision asignará labores a nivel local a sus 37 mil funcionarios. Desde enero, la organización ha estado abocada a la respuesta al contagio inicial en Asia y el plan de respuesta global pretende alcanzar a 22,5 millones de personas en 17 naciones priorizadas.

En Bolivia, la rutina educativa se ha roto y eso genera una serie de riesgos para el avance en los estudios de niñas y niños, señala el reporte. “La llegada de la pandemia a Bolivia ha provocado miedo, tensión e incertidumbre y cambios de rutina en las familias”, puntualiza el informe.

A raíz del contexto del COVID-19, en Bolivia se incrementa el riesgo para niñas, niños y adolescentes de sufrir violencia dentro de sus hogares, según el estudio sobre violencia que realizaron World Vision y la Universidad Católica Boliviana (2019),

De acuerdo con ese trabajo, los adolescentes perciben el entorno familiar como el más peligroso y consideran que los principales agresores en orden de importancia son: los padres (varones) (34%) y el padrastro (21%), la madre (10%); mientras que las causas de violencia en el hogar identificadas por los adolescentes son: problemas de comunicación entre padres e hijos (87%), padres que no saben tratar a sus hijos (77%), estrés en los cuidadores (71%).