Carlos Quiroga

En materia electoral, no todo lo que pierde el oficialismo socialista en Bolivia es ganancia de la oposición conservadora, o al menos así piensan algunos analistas.

El gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) perdió algunas gobernaciones y alcaldías importantes en los recientes comicios regionales, pero entre las nuevas figuras que vencieron a los candidatos masistas, las que destacan son las del considerado sector popular antes que las de la derecha tradicional.

Quince años después de la ruptura del modelo político con el advenimiento del primer gobierno indígena-socialista presidido por Evo Morales, el escenario boliviano sigue pintado mayoritariamente de azul, el color del MAS, o variaciones de azul.

“Algunos medios han publicado un mapa boliviano dividido en 341 municipios, pintando cada uno con el color del ganador en las últimas elecciones: el resultado ha sido un azul abrumadoramente dominante, con uno que otro color diferente apenas perceptible”, dijo a Sputnik el analista Vicente Guardia.

En el mapa de departamentos, “son azules solo tres de los nueve departamentos, pero otros cuatro podrían ser representados por variaciones de ese color y solo los dos restantes resultan marcados con colores de fuerzas de derecha”, anotó el también docente de la universidad de El Alto.

Marcelo Silva, uno de los analistas más requeridos por los medios locales, afirmó que el surgimiento de opositores desde la izquierda puede ser la gran novedad aportada por el reciente proceso electoral regional.

GOBERNABILIDAD

Por separado, Guardia y Silva señalaron que el retroceso del MAS en las plazas electorales departamentales y de los municipios urbanos —ahora tiene las alcaldías de solo dos de las diez ciudades más importantes— no plantea problemas de gobernabilidad inmediata, pero sí desafíos a mediano y largo plazo.

“Se está gestando espacio para la generación de nuevos liderazgos, pero no se trata de figuras del sector tradicionalmente opositor radical de derecha, sino de otros líderes con un perfil popular como el MAS”, dijo Silva.

Señaló que, si sobreviven a los desafíos de la pandemia de COVID-19 y la crisis económica, los nuevos líderes “populares” podrían proyectarse a nivel nacional y hasta romper el actual monopolio del MAS en el bloque “popular nacional” conformado por indígenas, campesinos y sectores sindicales y progresistas urbanos.

Guardia opinó que el futuro de los líderes emergentes, tanto de izquierda como de derecha, dependerá en gran medida de cómo encaran las crisis sanitaria y económica y cómo se relacionan con el Gobierno.

“Estos líderes regionales harían mal si pretenden ser contrapesos del Gobierno nacional, porque en Bolivia la administración central y la legislatura nacional en manos del MAS son muy fuertes, tienen muchas atribuciones, y las autonomías son débiles”, dijo. Además, señaló, todos los gobernadores y alcaldes deberán lidiar localmente con asambleas y concejos de mayoría masista.

NUEVOS PERO CONOCIDOS

Las siguientes son algunas de las figuras opositoras destacadas tras la reciente renovación de los Gobiernos regionales:

En el bloque “popular nacional”:

Eva Copa, alcaldesa de El Alto por la agrupación indigenista Jallalla. Es expresidenta del Senado por el MAS.

Damián Condori, gobernador de Chuquisaca (sur). Exlíder de la Confederación de Campesinos, apartado del MAS desde 2015 cuando fue descartado como candidato a esa gobernación.

Regis Richter y Ana María Reis, gobernador de Pando (norte) y alcaldesa de Cobija, la capital regional. Ambos descartados a último momento por el MAS y postulados por el Movimiento Tercer Sistema (MTS) que agrupa a exmasistas.

Alejandro Unzueta y Christian Cámara, gobernador de Beni (noreste) y alcalde de Trinidad, la capital regional. Ambos exmasistas fueron postulados también por el MTS.

Jhonny Llalli, alcalde de Potosí (sur). Exdirigente cívico opositor al MAS y declarado “enemigo” de la derecha.

En el sector de la derecha tradicional:

Luis Fernando Camacho, gobernador de Santa Cruz (este). Exlíder cívico ultraderechista que encabezó las protestas que derribaron a Evo Morales en 2019.

Johnny Fernández, alcalde de Santa Cruz. Empresario y veterano populista de derecha.

Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba (centro). Exalcalde derechista de la misma ciudad y prefecto del departamento homónimo. Hasta ahora se ha rehusado a concertar con otras autoridades opositoras. (Sputnik)