Personal de limpieza retira la basura en el hospital Luis Uria, La Paz. (Foto: GAMLP)

Erika Ibargüen A. / Bolivia Digital

En la ciudad de La Paz se recolectan semanalmente de 1.500 a 1.700 kilos de residuos patógenos de COVID-19 de hospitales, del centro de aislamiento y también de domicilios particulares. Esta cifra depende del número de contagiados con el virus.

El Hospital La Portada, el Hotel Real Plaza y algunos domicilios donde los pacientes prefirieron aislarse hasta esperar el resultado de sus pruebas son los lugares donde se generan estos residuos que son recogidos por personal especializado en su tratamiento.

El director del Sistema de Regulación Municipal (Siremu), Rubén Ledezma, en entrevista con Bolivia Digital, explicó cómo trabaja el personal encargado de estos restos y cuál es el destino final que se le da, ya que son altamente contagiosos y por tanto quienes se encargan de ellos son también de primera línea.

Ledezma dividió esta recaudación de impurezas en tres tipos, la primera, que resulta de los hospitales (por ahora La Portada), donde están los infectados y sospechosos, y los laboratorios (Inlasa), donde se hacen las pruebas para verificar si dan negativos o positivos.

La segunda, que se reúne en el centro de aislamiento, y la tercera, la que dejan los familiares de enfermos o sospechosos de coronavirus en las puertas de sus casas.

En el primer caso, los que generan este material de desecho son los médicos, enfermeras y personal de salud cuando atienden a una persona infectada.

“Lo que hacen es reunir todo en un basurero, además de los guantes, barbijos, gorro de cabello, cubrecalzados y ponchillos que usan para cubrirse del contagio”, explicó Ledezma.

El primer paso es dejar todo en un bote especial diferenciado de otros por colores para que no se mezcle con la basura común y que resulte siendo un medio para propagar la enfermedad.

“Al haber implementado este servicio separado se garantiza que no suceda la mezcla al 100% porque estamos claros quiénes son los enfermos”, comentó.

Este trabajo se realiza tres veces por semana, los lunes, miércoles y viernes. Los mismos días, el personal especializado de este recojo también lo hace en el centro de aislamiento y en las 13 direcciones particulares (por el momento).

Personal de limpieza retira residuos del hospital La Portada. (GAMLP)

Las personas encargadas de este trabajo fueron capacitadas para ello debido a que están en primera línea, expuestos a los patógenos, así que es de suma importancia que se cumplan los protocolos sin obviar ningún paso, de lo contrario podrían generarse problemas.

Ledezma explicó que si bien hasta la pasada semana se reunía esa cantidad, esta semana lo más seguro es que aumente debido a que la curva se eleva cada día.

“Quizá lleguemos a 800 o 1.000 kilos diarios y semanal se sume a 3.000 por los tres días de trabajo y por la cantidad de pacientes que se incrementen”, advirtió.

Explicó que para la operación del servicio se les dota de trajes especiales, los que a un inicio de la cuarentena tenían un costo de Bs 40 y hoy valen Bs 160 debido a la demanda.

«Hablamos de costos porque estos trajes son desechados en cada una de las jornadas de trabajo”, aclara el experto en el tratamiento de estos desechos.

Los que hacen el trabajo final, vale decir los que ingresan las bolsas rojas a la furgoneta para llevarlas al relleno sanitario, llevan puesto trajes tyvek y mascarilla full face 3m, botas y guantes de látex que les permiten asegurarse que estarán bien.

Se hace una recolección minuciosa, se desinfecta bolsa por bolsa y luego se las introduce al camión para llevarlas al destino final.

En los hospitales

El tratamiento que se da en los hospitales está establecido dentro de la normativa nacional para la gestión de los residuos y patógenos, no es nada improvisado.

El procedimiento en los hospitales mantiene un protocolo más estricto, no olvidemos que tienen salas especiales para la atención de enfermedades normales y otros espacios donde el tratamiento es mucho más riguroso porque se atienden casos específicamente de COVID-19.

Una vez que el personal de limpieza recoge la bolsa de color rojo del punto establecido en el piso del hospital, donde los médicos y enfermeras dejan los desechos, y donde deben actuar con los guantes, el barbijo o mascarilla y el traje de bioseguridad, es trasladada al depósito transitorio acordado en normas internas del nosocomio.

Antes de dejar las bosas bien amarradas, estas son fumigadas.

Lo mismo ocurre en el Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa), que genera residuos como los hospitales porque es el lugar donde se toman las muestras a las personas y se generan residuos COVID-19.

“En estos lugares existe un contenedor particular para recibir solo bolsas rojas (contiene residuos COVID-19) y de ahí lo recogen cuatro personas que son las que trabajan en esta función a una hora determinada y los ingresan en una furgoneta especial para su traslado al relleno sanitario en Alpacoma”, mencionó.

Los que hacen el trabajo más duro, o más bien más riesgoso, son las cuatro personas que llevan estos residuos hasta el relleno.

Centro de aislamiento

En el centro de aislamiento se da el mismo tratamiento, pero corriendo menos riesgo porque se trata de un porcentaje de sospechosos, lugar que aunque tiene características de un hospital también tiene particularidades de una vivienda.

“Este es un lugar donde van sospechosos y si van enfermos, estos son leves, no es tan complicado como en un hospital, donde se atiende a los enfermos con mayores problemas y se requiere otro tipo de atención, más especializada y estricta”, explicó.

Retiro de basura del Centro de Asilamiento instalado en el Hotel Real Plaza. (GAMLP)

En este centro tienen una hermenéutica, como estos pacientes son sospechosos o leves pueden caminar y realizar sus actividades por sí solos y son ellos los que separan sus residuos en un contenedor, tanto los residuos de su alimentación diaria como los generados por sus propias actividades, más los sanitarios del baño.

“Todo esto lo depositan en la parte exterior de la puerta de sus habitaciones o ambientes, donde el personal de limpieza especializada no ingresa, solo lo recolectan y lo llevan al punto de acopio.

En los domicilios

El tema de recojo que se aplica en los domicilios es mucho más sencillo.

En estos casos, las personas de manera voluntaria decidieron aislarse en sus propias casas porque tienen las posibilidades y cumplen las normas.

“La recolección es distinta porque se pide a los familiares que atienden a los enfermos que sean ellos los que saquen los residuos hasta la calle y es ahí donde se hace la recolección en la puerta del domicilio, haciendo la desinfección correspondiente del espacio donde se realiza la entrega porque es un punto específico, de ahí van al relleno sanitario”, explicó.

Dijo que hasta la anterior semana se trabajó con 13 direcciones, donde en cada una hay de dos a cinco pacientes.

Las direcciones son confidenciales para no generar conflicto social, pero se tiene el cuidado estricto respecto a horarios que no generan problemas.

Destino de residuos

Todos estos residuos, en una cantidad de 450 a 550 kilos por día, tres veces por semana (lunes, miércoles y viernes), que hasta la pasada semana sumaron entre 1.500 y 1.700 kilos por semana, son llevados al relleno sanitario de Alpacoma, donde se cavan celdas independientes para patógenos que son utilizadas diariamente de acuerdo con la generación.

“El tamaño de las celdas se las calcula a partir de la cantidad de bolsas que más o menos estamos recogiendo y cada día se entierra. Se hace un protocolo de descarga bien estricto porque son residuos patógenos de una enfermedad muy contagiosa”, advirtió.

Posteriormente se les pone cal para que estos se inerticen y luego se les echa coberturas de tierra, de manera que se cumpla el procedimiento establecido en la norma y estos residuos quedan inertizados y enterrados en el lugar.

También se desecha la ropa que usan para este trabajo y retornan a sus casas con otra vestimenta, garantizando la seguridad del personal y de sus familias.