Foto: Gonzalo Jallasi

Redacción Central /

Entre octubre y noviembre de 2019, manifestantes organizaron múltiples protestas sociales en la ciudad de La Paz durante 20 días. Las marchas se tornaron cada vez más violentas.

A las protestas diarias en inmediaciones del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y en el centro de cómputo, le siguieron los bloqueos en calles y avenidas.

Los mineros que apoyaban al gobierno de Evo Morales, quien ganó las elecciones en primera vuelta, se enfrentaban a menudo contra la gente que rechazaba los resultados, arguyendo un presunto fraude electoral.

Una de las principales víctimas de estos enfrentamientos fue Julio Llanos (81), histórico defensor de la democracia

BOMBAS MOLOTOV

La Policía y Bomberos halló en un garaje del Ministerio de Culturas a varias personas elaborando bombas molotov. Se incautaron 44 bombas, 89 botellas preparadas, 1.000 litros de gasolina y cuatro bidones de aceite de motor; además se detuvo a cuatro involucrados.

20 ciudadanos perdieron la vida en las masacres de La Paz, fueron impactados por proyectiles de armas de fuego disparados por los militares.

VIOLENCIA EN LA ZONA SUR

El 11 de noviembre de 2019 fue un día de enfrentamientos en la zona Sur de La Paz. Al menos tres personas, Percy Romer Conde Noguera, Juan Martín Pérez Taco y Beltrán Paulino Condori, murieron como resultado de la violencia de fuerzas de seguridad estatales. Vecinos de algunas urbanizaciones prepararon bloqueos, por el temor generado a partir de diversos rumores, mayoritariamente difundidos en redes sociales, de que civiles y policías incursionarían en el barrio. Algunos bloqueos eran cuestionados por vecinos de la propia zona.

La Policía desarrolló en esa fecha un operativo basado en el Plan de Operaciones 25/2019 de Mantenimiento y Restablecimiento del Orden Público. Ese plan definía la ejecución de operaciones policiales anticipadas de prevención, auxilio, control, seguridad, mantenimiento y restablecimiento del orden público.

Aproximadamente a las 09.45, al llegar al Puente de Pedregal, un grupo de vecinos que se encontraba en la Calle 2 se enfrentó con el grupo de manifestantes del paro cívico que intentaba ingresar al barrio. Ante esto hubo intervención policial. Poco tiempo después hubo enfrentamientos a un kilómetro de distancia, alrededor del puente Los Rosales; también se produjeron víctimas por disparos de armas de fuego con munición letal.

Como resultado de la represión policial, un número indeterminado de personas fueron heridas.

LA PLANTA DE SENKATA

Más de 10 personas perdieron la vida en la región de Senkata luego de ser impactadas por proyectiles de armas de fuego.

Los uniformados les dispararon luego de que derrumbaron un muro de la planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

A pesar de que se dijo que los alteños pretendían “hacer volar la planta”, las investigaciones determinaron que en ningún momento hubo riesgos para el yacimiento y que no se había debilitado la estructura del muro perimetral.

El 11 de noviembre, las manifestaciones delante de la planta transcurrían pacíficamente, aunque se reportaron vigilias  y  agresiones  verbales.  Ante el bloqueo, el 16 de noviembre, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas ordenó proceder a la salida de un convoy de camiones de la planta para transporte de gas y otros combustibles desde Senkata  hacia  las  instalaciones  del  Colegio  Militar del Ejército.

El operativo también movilizó tropas de élite o fuerzas especiales de la Patrulla de Satinadores RSl Tte. Gral. Germán Busch, las cuales fueron transportadas por vía aérea de la ciudad de Cochabamba a la ciudad de El Alto.

Los informes oficiales refieren que los fusiles Galil de 5,56 mm fueron empleados con munición exclusivamente “no letal”. El GIEI entiende que la denominación “no letal” es inadecuada.

La represión de las fuerzas de seguridad fue intensa, incluso con el uso de dos helicópteros. Testigos refieren que efectivos de seguridad dispararon con armas de fuego desde los helicópteros, pero el GIEI no ha logrado confirmar estos relatos. No obstante, hay indicios de que gases lacrimógenos fueron arrojados desde los helicópteros.

La Fiscalía y el IDIF registran una lista de 10 personas fallecidas como consecuencia del enfrentamiento en Senkata.

MARCHA DE FÉRETROS

El 20 de noviembre de 2019, familiares de las víctimas de Senkata realizaron un velorio colectivo en la iglesia de San Francisco de Asís.

Al  día  siguiente, con apoyo de vecinos,  vecinas,  amigos,  amigas y afines, decidieron marchar hacia el centro de La Paz para exigir justicia y homenajear a los muertos.

Los familiares marcharon con los ataúdes. La multitudinaria caravana salió de El Alto y avanzó de manera pacífica. No obstante, cuando la procesión llegó al centro de La Paz, un operativo conjunto del Ejército y de la Policía impidió su paso.

Los manifestantes pusieron entonces uno de los ataúdes sobre un tanque militar como forma de protesta.

Cuando intentaron retomar la marcha fueron reprimidos con el uso intenso de gases lacrimógenos.

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