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El fiscal departamental de Chuquisaca, Mauricio Nava, confirmó el inicio del juicio contra los cabecillas del grupo violento que en Cochabamba se trasladaba en motocicletas y golpeaba, en el momento más alto de violencia en el gobierno de la expresidenta de facto Jeanine Añez, a las mujeres de pollera y a quienes salían en apoyo del expresidente Evo Morales.

“En septiembre está señalada esta audiencia donde estamos a la espera y que se pueda desarrollar sin ninguna dificultad y en el marco de la celeridad”, sostuvo Nava sobre el juicio penal contra los cuatro principales acusados.

Molina es el principal líder de este grupo “paraestatal”, como fue calificado en el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que indagó sobre los hechos de violencia y muerte de 2019 ocurridos antes y durante el golpe de Estado que acabó con la dimisión forzada del expresidente Morales.

En mayo se conoció la acusación formal, en la que se piden 20 años de cárcel. Molina es acusado por la comisión de los delitos de organización criminal; tenencia, portación y uso de armas de fuego convencionales; atentado contra bienes públicos; privación de libertad; impedir y estorbar el ejercicio de funciones; destrucción y deterioro de bienes del Estado y la riqueza nacional y daño calificado.

Se encuentra recluido en la cárcel de Oruro, mientras que los hermanos Bascopé están en la cárcel de Sucre. Soto se benefició con detención domiciliaria en Cochabamba.

El Ministerio de Gobierno es parte de la denuncia y en un comunicado del 27 de mayo recordó que “operaron como grupo armado para atentar contra la seguridad interna del Estado y cometer delitos que van desde secuestro, tortura, vejámenes, privación de libertad, discriminación, atentados contra la salud, destrucción o deterioro de bienes del Estado y de la riqueza nacional en la ciudad de Sucre, así como tenencia, fabricación y ensamblado de armas de fabricación artesanal o casera, más conocidas como bazucas”.