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Argentina/EFE – Edición impresa

El presidente saliente argentino, Mauricio Macri, dijo adiós ayer a sus seguidores, que llenaron la emblemática Plaza de Mayo, y los emplazó a “cuidar” el país para que no lo “roben” y defenderlo si alguien quiere “intentar abusar” de él.

“Tenemos que cuidar a nuestra querida Argentina de que no la roben, que no la maltraten, que no la estafen, que no la descuiden nunca más”, afirmó Macri, a quien relevará en el poder el presidente electo Alberto Fernández, que como vicepresidenta tendrá a Cristina Fernández, exmandataria entre 2007 y 2015 e investigada por la Justicia por supuesta corrupción en varias causas.

Macri salió al balcón principal de la Casa Rosada, sede del Gobierno argentino, con la primera dama, Juliana Awada, y el que fuera su candidato a vicepresidente, Miguel Ángel Pichetto; y acto seguido los tres bajaron a un escenario junto a la gente en medio de la plaza.

“Somos muchos y estamos cada vez más juntos para defender las cosas que hemos logrado, y defender la Argentina si alguno quiere intentar abusar”, recalcó.

Los seguidores del Jefe de Estado llevaron consigo —como es costumbre en los mítines de Macri— millares de banderas argentinas, que vistieron el lugar de celeste y blanco, bajo la enorme enseña nacional que ondea siempre frente a la Casa Rosada.

En declaraciones al canal TN, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aseguró desde la plaza que es “importante” que tanta gente los haya acompañado este sábado porque se están “preparando para volver a gobernar la Argentina”.