POL10-F1-JEANINE - ARCHIVO

 

Gonzalo Pérez Bejar – Edición impresa

Entre los principales logros que tiene la gestión de un mes de la presidenta Jeanine Áñez está el haber logrado pacificar el país y convocar a elecciones generales que se encuentran en proceso.

A ello se debe agregar el cambio en la política internacional y los acercamientos con el Gobierno de Estados Unidos, así como el de Israel.
En ese marco, surgieron criterios de satisfacción y también de crítica por parte de legisladores  de Unidad Demócrata (UD) y del Movimiento al Socialismo.

“Que Dios bendiga a Bolivia y nos dé sabiduría para gobernar en esta época transitoria”, dijo Áñez en sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) el 12 de octubre, a 48 horas de que el expresidente Evo Morales salió del país para asilarse en México como consecuencia de las violentas manifestaciones en su contra y el pedido de renuncia que le sugirió el excomandante de las Fuerzas Armadas Williams Kaliman.

Entre sus primeras tareas estuvo la reconstrucción del sistema democrático boliviano. Enfatizó que los líderes tienen “el deber de luchar por las necesidades y expectativas de la gente, y no la gente luchar por las ambiciones de los líderes” (13 de noviembre). El siguiente paso fue pacificar el país, y para ello contó con el apoyo de su equipo de ministros y la intervención de representantes internacionales como la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Iglesia católica y representantes de partidos políticos, incluidos los del MAS, que allanaron el camino para lograr la convocatoria a elecciones.

El instrumento legal para ese fin fue promulgado por Áñez el 24 de noviembre, con el objetivo de que los nuevos comicios se realicen en el menor tiempo posible.

El siguiente paso fue la designación de los delegados presidenciales a los órganos electorales. El primero fue Salvador Romero, designado vocal ante el Tribunal Supremo Electoral (25 de noviembre); luego lo hizo con los representantes ante los Tribunales Electorales Departamentales (TED); la primera fue Aida Alarcón, al TED de Beni (29 de noviembre); luego Luis Arteaga, al TED de La Paz; Ana María Villarroel, al TED de Cochabamba (3 de diciembre), y Mario Parada, al TED de Santa Cruz (5 de diciembre).

Balance

La diputada de UD Jimena Costa fue clara al señalar que la Mandataria cumplió con los compromisos que hizo al pueblo: convocó a elecciones generales y luego al proceso de selección de vocales al Tribunal Supremo Electoral (TSE), el cual tiene la característica de ser por consenso. En su criterio, no todo fue sencillo en este proceso, ya que se dio en medio de un panorama “muy complejo”, con muchísima presión social e internacional, con “cambios de urgencia, agresiones sistemáticas al Estado y hasta amenazas de todas las características”.

Para el diputado demócrata Miguel Ángel Feeney Parada, la institucionalidad volvió al país y ahora vemos que sí hay división de poderes en el Estado; se agilizan temas en los que la gente estaba sometida a los designios de MAS. “Las cosas no funcionaban, la justicia estaba ligada al Gobierno. Eso no funcionaba”.  

En criterio del diputado del MAS Lino Cárdenas, el actual Gobierno es “absolutamente negativo” porque vulneró los derechos humanos a partir de que en Bolivia “hubo una masacre”, tal como lo refiere el informe de la CIDH. “Eso desmiente la versión del Gobierno en sentido de que en nuestro país no hubo tales extremos”.

“Hemos vuelto al cuoteo de los cargos públicos entre cívicos, demócratas y otros actores”, manifestó.

Política internacional

Según el analista Andrés Guzmán, otra de las características que marcó este mes la gestión fue el “golpe de timón” en la política internacional.

Aquello, a partir de la apertura y acercamientos con representantes del Gobierno de Estados Unidos y la anulación de visas para ciudadanos de ese país (2007) e Israel (2014), que la administración de Evo Morales había instituido.

“Hay un cambio radical de la política exterior, al dar señales muy contrarias a las que se había dado hasta ahora. Bolivia se salió del ALBA, lo mismo está haciendo con Unasur, dando una señal mucho más contraria a la que tenía el expresidente Evo Morales”, expresó.

Eso establecerá una nueva relación con los otros países, a pesar de que algunos, como Chile o Perú, no hayan manifestado abiertamente su apoyo al gobierno de Áñez; también marca una nueva correlación de fuerzas en el continente.