Llegada de los marchistas al centro paceño. (Foto: Gonzalo Jallasi)

Redacción Central /

Ni siquiera se contemplaban los primeros rayos de sol y poco a poco las personas se levantaban para estirar el cuerpo, sacudir su tenis o zapato y tomar algo caliente para renovar las energías del cuerpo.

Una tenue llovizna alertaba que la última jornada iba a ser un poco más difícil; ya había afrontado las inclemencias del tiempo antes, ya que en seis días de movilización caminaron en medio de lluvia, viento, frío, sol y calor, por lo que no había motivos para dudar en seguir con el propósito asumido desde Caracollo hace siete días: llegar a la ciudad de La Paz.

Cerca a las 05.00, todos ya estaban listos para retomar la marcha. Agradecieron la hospitalidad brindada por los pobladores de Achica Arriba, muchos se persignaron, agradecieron a la Pachamama y paso a paso comenzó la caminata.

Desde su partida la columna superó la expectativa de participantes, pero llegar a más de siete kilómetros de longitud en el último día era una meta que no estaba prevista, pero que se logró gracias a la voluntad de las organizaciones sociales y a la vocación democrática del pueblo boliviano.

En la Apacheta los esperaba otro grueso de personas que se sumaron a la iniciativa. Durante el camino, familias que vivían en las cercanías salieron hasta la carretera con agua, pan, frutas y alimentos para incentivar a los caminantes.

Luego de algunas horas, el paisaje fue cambiando; la planicie se fue convirtiendo en casas de ladrillo y el viento disminuyó poco a poco y siguiendo el camino principal, se llegó a Senkata, ciudad de El Alto, lugar donde en 2019 decenas de personas fueron asesinadas por fuerzas del orden que obedecían a las autoridades del gobierno de facto.

En el lugar fueron recibidos por los vecinos. Se hizo una pequeña pausa donde los marchistas descansaron y luego de palabras de agradecimiento por parte del presidente del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, se retomó la marcha.

Los marchistas al llegar a Senkata, El Alto.

El camino restante, al igual que el avanzando hasta el momento, fue amenizado por la música y los vítores de “¡El pueblo, unido, jamás será vencido!”, “¡Viva Lucho, viva David!”, “¡Justicia para los caídos de Senkata!”, “¡Cárcel para Camacho y Calvo!”, entre otros que, a medida que se ingresaban al radio urbano, subían los decibeles, casi tanto como si en ese momento recién estuviera iniciando la marcha.

Finalmente, ya liderados por el presidente Luis Arce, el vicepresidente David Choquehuanca, entre otras autoridades, iniciaron el tramo final.

El descenso a la hoyada se produjo por la avenida Naciones Unidas, cerca al mediodía, para seguir su paso por la zona La Portada, avenida Kollasuyo, Cementerio General, plaza Garita de Lima, plaza Eguino y la avenida Montes, antes de llegar a la histórica plaza San Francisco.

Más de un millón de personas es la cifra que superó por mucho lo previsto por los participantes de la marcha. El centro paceño estaba repleto mientras que la cola de la marcha aún seguía en El Alto. Con los discursos, sin violencia, como quisieran algunos opositores y medios de derecha, y con más gritos de apoyo al Proceso de Cambio, los marchistas se desconcentraron y poco a poco retornaron a sus lugares de origen.

La columna pasa la Apacheta, poco después de partir de Achica Arriba.
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