Carlos Federico Valverde Bravo

Y sin embargo, se mueve (traducción del título), es la frase atribuida a Galileo Galilei, que la habría pronunciado en italiano, después de “desdecirse” ante el tribunal de la Santa Inquisición por haber dicho que el mundo se mueve (para hacerla corta).

Creo que estamos igual que el gran Galileo… pensando que si se mueve, es posible…

Veamos: a una gran parte de la población le aseguraron que este país sin el autócrata huido el 11 de noviembre, después de haber hecho de esta nación su feudo durante 13 años, nueve meses y 18 días, no tenía futuro.

Al país le dijeron, metafóricamente, que el sol se iba a esconder y que la luna se iba a escapar (eso significaba que no teníamos futuro) y… hete aquí que el sol de la democracia calienta más fuerte y la luna de la libertad brilla como nunca…, pero lo grave es que muchos lo creyeron tanto que no se atrevieron siquiera a imaginar un mejor país sin “él”. El miedo paralizó a una gran parte de los ciudadanos de este país, pero, como “nunca el mal duró 100 años ni hubo pueblo que lo resista” [1], el abuso, convertido esta vez en fraude, terminó movilizando a la sociedad, que sacó el coraje guardado y aquí estamos, pensando, soñando con un país mejor, justo aquello que se impidió soñar a una sociedad asustada o, lo que es peor, resignada.

Aviso que, aunque aún no nos lo han dicho con estas palabras, terminamos con todos los indicadores negativos (hace como cinco años): tenemos déficit fiscal, déficit comercial, incremento de la subvención de los hidrocarburos y, encima de todo, nos encontramos en medio de la desaceleración económica mundial, cosa que debilita la expansión económica. Pero estos males son pocos comparados a la salud de hierro que regala la libertad de ser, pensar, actuar y decidir por cabeza propia, sin imposiciones de ningún tipo.

Evo Morales se fue por su cuenta, pidió auxilio y huyó, expulsado por sus propios errores, por su soberbia y cayó en sus propias trampas, convirtiéndose en el fraude que decidió ser y hacer, y así le fue. Hay quienes aún mantienen su miedo a él, algunos poderes extranjeros intentan sostenerlo; los que sabemos el costo de la libertad, es decir los que mediante las pititas amarramos la democracia, estamos dispuestos a mantenerla fuerte y sólida.

¿Vamos a tener problemas? ¡Claro que los vamos a tener!, ¡pero van a ser problemas de democracia! Se viene un largo tiempo de elecciones (tres en un año) y habrá polarización, habrá multiplicidad de propuestas, y eso hace bien. Parece que el llamado “voto útil” ahora será mala palabra… (vaya uno a saber hasta cuándo), a lo mejor la idea de “todos juntos” ya no será tan imperiosa, y la gente buscará verse reflejada en alguna de las candidaturas y optará con libertad por alguna de ellas… de eso está hecha la democracia

A estas alturas, es bueno entender que no debe haber más imposiciones, que no puede haber la tentación de imponer pensamientos únicos, autoritarismos propios para reemplazar el autoritarismo del huido; que aquello de “los viejos y los jóvenes” tiene que dejar de ser una excusa de muchos para esconder sus incapacidades de convencer al votante. Ojalá que se entienda que para que vivan los hijos no es necesario matar a los padres… que en un Estado verdaderamente democrático hay que respetar a todos y reconocerlos como iguales y rivales, pero no enemigos. Que los cambios son inevitables y, a la vez, parte de un proceso, que las edades políticas no son precisamente edades biológicas, que se puede ser “viejo y anquilosado” ideológicamente cuando solo se tienen pocos años de vida y muy joven cuando se es superado ideológicamente.

Hay mucho por hacer, tenemos apuros, son muchos años perdidos y lo sabemos, pero hay que hacerlo bien, o lo mejor que se pueda. Tres elecciones en un año, una en un período de transición frágil, nos desafía a ejercer ciudadanía responsable, ¡esa es la suerte que tenemos!

Después de 21 días de pititas, sabemos que debemos cuidar el resultado obtenido.

A disfrutar la democracia… y si se puede, agradecer que esta haya parido mujer (Jeanine) … todo es mejor así.

[1] Nilo Soruco, cantautor tarijeño: La caraqueña.