La imagen corresponde al laboratorio de microbiología del hospital Circolo di Varese en Italia con muestras del nuevo coronavirus, en medio de la propagación de la epidemia COVID-19 en ese país. (Foto: AFP)

Con datos de la Gaceta Médica y la BBC / Bolivia Digital

Los anticuerpos presentes en la sangre de aquellas personas que hayan superado el COVID-19 podrían ayudar a nuevos pacientes infectados.

Investigadores de distintos países están valorando la extracción de plasma de pacientes que hayan superado el coronavirus para la obtención de anticuerpos que puedan hacer frente al virus.

El plasma se utilizaría para tratar a las personas infectadas o para prevenir el desarrollo de la enfermedad en sujetos que hayan tenido contactos próximos.

Un miembro del personal médico consuela a un paciente infectado por el nuevo coronavirus en la división COVID-19 en el hospital ASST Papa Giovanni XXIII en Bérgamo, el 3 de abril de 2020.

El procedimiento del plasma convaleciente no es una opción más válida ante la vacunación, son “formas de tratar totalmente diferentes”, ha explicado a Gaceta Médica la vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), Cristina Arbona.

“La vacuna pretende que el propio organismo produzca los anticuerpos y evite la infección”, ha explicado Arbona, quien señala que el procedimiento del plasma convaleciente es un “anticuerpo pasivo”.

Este procedimiento se está estudiando e intentando probar como una posible alternativa, pero Arbona recuerda que “no hay ningún dato para afirmarlo, pero la teoría nos dice que puede serlo. La vacuna va a tardar y esto lo tenemos ahí”.

Protocolo de actuación

Los protocolos que están circulando en relación a este procedimiento son muy restrictivos, señala la experta. Primero es necesario comprobar que el paciente es negativo en coronavirus por las PCR (siglas en inglés de “Reacción en Cadena de la Polimersa”) y, por tanto, corroborar que ya no tiene el virus.

Las PCR son un tipo de pruebas son un tipo de pruebas de diagnóstico que se llevan utilizando durante años en diferentes crisis de salud pública relacionadas con enfermedades infecciosas.

En este primer paso es necesario que existan dos pruebas de PCR negativas. Estas circunstancias dan “poco margen de tiempo” a los profesionales porque “a partir de los 14 días, el título de anticuerpos del posible donante empieza a bajar rápidamente “, ha explicado Arbona.

El protocolo señala que el paciente que haya superado el COVID-19, además de tener las PCR negativas no debe tener ningún síntoma para poder ser un posible donante.

Un miembro del personal médico maneja muestras de coronavirus en el laboratorio de microbiología del hospital Circolo di Varese, el 3 de abril de 2020, en medio de la propagación de la epidemia COVID-19. –

Obtención del plasma

Se obtiene de donantes sanos. La sangre extraída del donante se introduce en la máquina, que a través del centrifugado separa el plasma de las células. Este procedimiento permite a los profesionales sanitarios recoger el plasma y poder devolver el resto al donante.

Las cifras que suelen tomar de plasma oscilan entre los 400 y 600 mililitros, una cantidad que permite tratar a uno o dos pacientes.

Sugerir el uso de plasma de personas que habían superado la enfermedad es una idea que empezó a consolidarse en 1918, durante la pandemia de gripe. Sin embargo, los resultados no fueron concluyentes.

El procedimiento se basa en experiencias previas de este tipo y en estudios de otros países, como por ejemplo la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Esta terapia ya se usó para hacer frente a otras infecciones como el SARS o el MERS.

Investigadores estadounidenses aspiran a infundir a los pacientes infectados por el COVID-19 sangre cargada de anticuerpos de aquellos que hayan sobrevivido a la infección, según informaron a principios de semana.

La Ciudad de Nueva York, epicentro del brote en Estados Unidos, se está preparando para llevar a cabo el proceso en sus hospitales como posible solución a la enfermedad.

Una enfermera con ropa protectora toma una muestra de sangre de un paciente potencialmente infectado por el nuevo coronavirus Covid-19 en el Hospital de la Universidad de Turku Tyks en Turku, Finlandia, el 3 de abril de 2020. (Foto: AFP)

Los expertos han apoyado la idea en los estudios preliminares que se llevaron a cabo en China. El país asiático intentó la medida con plasma, la fracción de sangre que contiene los anticuerpos, pero no glóbulos rojos.

El plasma convaleciente ofrece una “ventaja clave”, según Nature: ofrece una disponibilidad inmediata a diferencia del desarrollo de vacunas o medicamentos, que pueden tardar meses o años.

Los científicos quieren desarrollarlo como una medida provisional, al ser “relativamente seguro”, para controlar las infecciones graves a medida que aumenta el número de casos.

Los expertos señalan a este procedimiento como ‘terapia de anticuerpos pasivos’ ya que una persona recibe anticuerpos externos en lugar de generar una respuesta inmune por sí misma.

El especialista en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zhejiang en China, Liang Yu, explicó a Nature que los médicos trataron a 13 personas que estaban gravemente enfermas con Covid-19 con plasma convaleciente en un estudio preliminar.

Con el paso de varios días, Yu afirmaba que el virus “parecía no estar circulando en los pacientes”, lo que indicaba que los anticuerpos lo habían vencido.

A pesar de los resultados, las condiciones de los pacientes continuaron deteriorándose, por lo que podría haberse procedido con la enfermedad avanzada. La mayoría de las personas había estado enferma más de dos semanas.

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