Las formas de contagio del coronavirus. Infografía: Iván Layme.

Érika Ibargüen/

Si el virus está en la piel de las manos y se frota los ojos, puede infectarse sin darse cuenta. En consecuencia, los pacientes con conjuntivitis y que además tengan síntomas respiratorios podrían ser sospechosos de tener coronavirus, advierten especialistas.

Si bien es de conocimiento de todos que el virus se transmite vía aérea entre humanos, ya sea por gotas de saliva al hablar, toser o estornudar, o también al tocar objetos contaminados y que los síntomas tienen que ver con fiebre muy alta (38,5), problemas para respirar y falta de aliento, secreción de los fluidos nasales, dolor de garganta, cabeza y malestar general y sobre todo tos seca, este también podría causar infecciones en los ojos y transmitirse por esa vía.

“La cavidad conjuntiva tiene conexión a través de los lagrimales a la vía aérea superior y es por esta razón que potencialmente el virus contagia todas las mucosas”, explicó el doctor Roberto Albertazzi médico oftalmólogo y miembro fundador de la Sociedad Argentina de Cirugía Refractiva, Córnea y Cataratas en un canal local de ese país.

Por este motivo, es indispensable que profesionales de la salud presten importancia a pacientes con cuadros de conjuntivitis, fiebre y cuadros respiratorios, sobre todo si tienen antecedentes de haber estado fuera del país o en zonas de riesgo.

El oftalmólogo boliviano, José Marcial Bayá Terceros, habló con el periódico Bolivia y explicó que se demostró que a través de los ojos, mediante gotas esparcidas por la tos o llevadas con la mano, se produce un contagio mediante la comunicación que tiene el ojo con la parte posterior de la nariz, llamado conducto nasolagrimal.

Por tanto, se sugiere la protección ocular con gafas grandes que cubran tanto el frente como la parte lateral, evitando que los accesos directos de tos (de otras personas) vayan directo a los ojos y la nariz del posible afectado. Esto es parte del protocolo actual de protección.

“Pero en un grupo de pacientes (3%) presenta una inflamación superficial de los ojos (conjuntivitis) que se caracteriza por enrojecimiento lagrimeo y sensación de cuerpo extraño, puede o no existir lagañas, eso acompañado con la presencia de fiebre y tos nos hace sospechar el riesgo de tener la enfermedad y nos hace tomar las medidas correspondientes”, comenta Bayá.

El especialista agrega que otras manifestaciones oculares existen, pero son mucho más raras y sobre todo con las investigaciones hasta ahora no concluyentes asociadas al COVID 19.

El oftalmólogo reiteró que las recomendaciones son las que se repiten todo el tiempo:

1. Paralizar todas las actividades (cuarentena), que si bien son medidas muy antiguas (edad media), son efectivas.

“Como se sabe, el virus se mueve con la gente, cuando la gente no se mueve el virus tampoco lo hace (no viaja en al aire para contagiar a poblaciones alejadas)”, dijo.

2. Lavarnos las manos lo más frecuentemente posible, más aún si uno sale a la calle, aislar la ropa y los zapatos que podrían estar transportado el germen hacia la casa y por tanto elevando el riesgo de los que la habitan.

3. Avisar en caso de tener personas en la casa con factores de riesgo (que lleguen de viajes de países con la infección, o haber estado en contacto con personas enfermas) llamando a las autoridades.

4. Tratar de no ir a los hospitales en primera instancia, ya que en todo ese proceso podría estar diseminando más los gérmenes donde antes no habían.

El profesional manifestó que el problema es la cantidad de gente que se enferma al mismo tiempo y limita la capacidad de respuesta de los hospitales.

“No se puede con mucha gente al mismo tiempo”, subrayó.

Bayá pidió a la gente tratar de ser solidarios y comprender que este tipo de emergencia sanitaria no tiene ningún elemento de comparación en el mundo o en la historia.

“Algo que haya afectado al planeta completo no tiene parangón alguno, no existe una fórmula mágica que lo vaya a solucionar, países desarrollados con sistemas sanitarios mucho más fuertes no lograron frenarlo efectivamente sin antes dejar mucha muerte por detrás”, recalcó.

Agregó que el gobierno hace una parte pero la población también debe hacerlo, ya que nadie quiere tener que asistir a funerales virtuales, porque en caso de muerte por Coronavirus, no se puede enterrar a los pacientes, solamente se los crema y se los separa del resto por norma sanitaria.

Finalmente, hizo un pedido al gobierno nacional relacionado con la doración de mejor equipamiento de protección a los médicos y personal paramédico.

“Esto no acabará sino hasta mediados de septiembre y en ese tiempo nuestro personal de salud será la única barrera entre la vida y la muerte de los casos más complicados”, advirtió.

UN OFTALMÓLOGO MURIÓ A LOS 39 DÍAS DE INFECTARSE

José Bayá recordó que era el 30 de diciembre de 2019 cuando el Dr. Li Wenliang médico oftalmólogo de 38 años atendió a un paciente de glaucoma en la ciudad de Wuhan (China), a los pocos días desarrolló una gripe muy fuerte, tipo influenza (SARS), y que preguntando a varios pacientes con clínica similar, se averiguó que todos tenían los mismos síntomas en común.

El galeno alertó a través de un grupo de internet a sus amigos y colegas sobre el riesgo de estar ante una posible epidemia local, lo que le causó problemas legales por la diseminación de la información de manera no oficial, pero que terminó en una disculpa por parte de las autoridades pertinentes, no sin antes firmar un compromiso de no divulgar información comprometedora. El 7 de febrero, tras su contagio, Li Wenliang falleció a pesar de los esfuerzos de tratar de reanimarlo.

IMPORTANCIA DE ENTENDER LO QUE ES ESTE VIRUS

Por eso, Bayá hizo énfasis una vez más sobre la importancia de entender que los virus no son microorganismos, sino partículas muy pequeñas (ARNm) que ingresan a las células del tracto digestivo y respiratorio y obligan a esas células a realizar copias del virus. En consecuencia, lo que enferma ya que se disemina interiormente y se expulsa a través de los fluidos de salida como la saliva y las lágrimas al exterior y al interior a través de las mucosas.

Se contagia mediante dos fenómenos: Primero por aerosol, ya que salen con violencia del cuerpo con la tos y llegan directo a la respiración de la gente que está cerca (por eso la recomendación de usar barbijo) y permanecer hasta un rango de más de un metro de persona a persona.

Esta saliva también puede ser depositada por la agresividad con la que es expulsada y dependiendo dónde se encuentre, en la cama, muebles de madera, metálicos, pasamanos y demás.

“Cuando una persona sana toca esa superficie y se lleva la mano a la boca, nariz u ojos, se contagia la enfermedad, de ahí que la limpieza de las superficies con lavandina diluida y el lavado de manos frecuente ayuda y evita la propagación”, reiteró Baya.