Vista de la devastación causada por la bomba atómica que fue lanzada sobre Hiroshima, Japón el 6 de agosto de 1945. (Foto: RT)

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El 6 y el 9 de agosto de 1945, Estados Unidos destruyó completamente las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. El número de víctimas de la tragedia fue de más de 450.000 y los supervivientes siguen sufriendo enfermedades causadas por la radiación.

Aunque ambas ciudades ya han sido reconstruidas, sus habitantes siguen soportando el peso de aquella terrible tragedia. La historia de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y los recuerdos de los supervivientes traen consigo un profundo debate que, por generaciones, ha hecho que los expertos cuestionen la necesidad de un arma tan efectiva como letal, capaz de desatar el infierno en la Tierra.

El 16 de julio de 1945, los científicos estadounidenses que trabajaban en el Proyecto Manhattan desarrollaron con éxito la primera explosión nuclear de la historia en la prueba ‘Trinity’ en Alamogordo, Nuevo México. Con la Segunda Guerra Mundial aún en curso en el Pacífico, los preparativos para utilizar bombas nucleares contra Japón avanzaron.

El 6 de agosto de 1945, a las 08.15, se lanzó la primera bomba atómica sobre el centro de Hiroshima. Bautizada como Little Boy, esta bomba de uranio nunca había sido probada antes, pero los científicos estaban seguros de que funcionaría. Hiroshima no fue elegida al azar como objetivo del primer ataque. Esa ciudad reunía todos los criterios para obtener el máximo número de víctimas y de destrucción: un lugar llano rodeado de colinas y edificios bajos y altamente inflamables por ser en su mayoría de madera.

El ataque arrasó completamente la ciudad. Todo lo que rodeaba el epicentro de la explosión se convirtió instantáneamente en cenizas, y hasta en las paredes de algunas casas quedaron siluetas humanas.

 capa de nubes, la tripulación de la aeronave se decantó por el objetivo secundario: Nagasaki.