Donald Trump anunció la operación antidrogas más grande de Occidente y apuntó directamente contra el régimen de Nicolás Maduro (Foto: REUTERS/Tom Brenner)

Agencias / Bolivia Digital

Estados Unidos puso en marcha, este miércoles, la operación militar “más grande de occidente” con el despliegue de una Fuerza Naval y Aérea, compuesta por buques destructores, barcos de combate, aviones y helicópteros cerca de las costas de Venezuela.

La operación “de vigilancia” comenzó casi una semana después de la acusación del Departamento de Estados Unidos contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y una decena de sus íntimos colaboradores, por tráfico de drogas.

El Gobierno estadounidense explicó que el objetivo de la maniobra será “proteger al pueblo norteamericano de la escoria de los narcóticos ilegales”, que es responsable de la muerte de 70 mil de sus ciudadanos al año. 

La medida fue anunciada en una conferencia de prensa por el mandatario estadounidense, Donald Trump. El anuncio fue emitido poco antes del habitual informe sobre la situación del coronavirus en Estados Unidos.

“No vamos a permitir que los cárteles de droga aprovechen la pandemia para amenazar la vida de los estadounidenses”, declaró. 

“El Comando Sur de los Estados Unidos aumentará la vigilancia, las incautaciones, el despliegue de aeronaves, naves y helicópteros destructivos”, añadió.

Por su parte, William Barr, titular del Departamento de Justicia norteamericano, indicó que, pese a que gran parte de los esfuerzos “están centrados en el COVID-19, las fuerzas del orden y la seguridad deben proteger al pueblo americano de toda la gama de amenazas”.

“Los cárteles necesitan ser derrotados, tanto para el pueblo de México como para el de Venezuela”, agregó.

La misión es parte del compromiso anunciado por EEUU de mejorar las operaciones antidrogas en el hemisferio. Sin embargo, adquirió mayor urgencia después de la acusación de la semana pasada a Maduro y a los miembros de su círculo íntimo y militar.

El Departamento de Justicia norteamericano los acusa de liderar una conspiración narcoterrorista responsable del contrabando de 250 toneladas métricas de cocaína al año en Estados Unidos.