El salar de Uyuni es uno de los destinos turísticos más visitados de Bolivia. (Foto: RRSS).

Jorge Castel/Bolivia Digital

El coronavirus sigue avanzando en el planeta y golpeando a las economías. El turismo en Bolivia es uno de los sectores que ya contabiliza pérdidas irreparables.

Expertos hablaron con el periódico Bolivia y calculan que la reactivación del sector tardaría entre dos y cinco años, pero también piensan que hay una “luz al final del túnel”.

“Luego de esto el turismo tardará por lo menos cinco años en recuperarse”, calculó, fríamente, Teresa Chávez, exdirectora de Promoción Turística del municipio de La Paz.

“Lo primero tendrá que ser la reconstrucción interna de lo que Bolivia ofrecerá al mundo después de esta pandemia. Evidentemente tendrá que ser una oferta muy medioambientalista, del encuentro del hombre con su medio ambiente”, enfatiza Chávez.

La experta afirma que en el futuro se tendrá que dar “un nuevo sentido” a los destinos consolidados y no consolidados del país. Cita el ejemplo del producto más vendido en los últimos años: el Salar de Uyuni.

“Pienso que este tendrá que ser normado hacia la preservación del medio ambiente, del suelo, del no deterioro de su capacidad de carga, del uso adecuado de los servicios básicos, ya no contaminarlo”, recomendó Chávez.

Pero no todo es malo. Para la experta, Bolivia tiene factores a favor para recuperarse en el ámbito turístico.

“Se podrán ofrecer productos bajo una nueva visión, nosotros tenemos que pensar que nunca vamos a ser un destino masivo, pero sí un destino selectivo en cuanto a atraer corrientes turísticas que valoren el cuidado de la naturaleza y de un viaje que los llene», indicó.

Agregó que entre las debilidades que se encuentran en el país está el trato al visitante y que los problemas internos del país no van a terminar, como los bloqueos y otros, por lo que se debe «utilizar» la bandera blanca del turismo y dar prioridad con un programa de concientización para no dejar turistas huérfanos, como pasó con mucha gente antes y después de la pandemia cuando había que evacuarlos.

Según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), este año el impacto estimado de pérdidas por la actividad turística será entre los 30 y 50 millones de dólares.

«Todavía no sabemos cuál será el impacto del COVID-19 en el turismo mundial. No obstante, debemos apoyar al sector ahora, mientras nos preparamos para que, cuando vuelva al crecimiento, sea más fuerte y sostenible. Los planes y programas de recuperación del turismo se traducirán en empleo y en crecimiento económico», agregó el secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, en los primeros días de abril.

Luis Ampuero, presidente de la Cámara Hotelera de Bolivia, estimó que para el país las pérdidas en el sector llegarían a unos 400 millones de dólares.

“Es imposible saber cuánto demorará, no será inmediato el reponerse de esta situación, obviamente el cierre afecta a todos, no hay vuelos y todos están recelosos de salir de sus casas. De acuerdo a estimaciones internacionales todo se podría reactivar en unos dos años”, dijo.

Ampuero sostuvo que en primer lugar se apuesta a que se vaya alistando el turismo local.

«Sabemos que las familias acabarán golpeadas luego de esta crisis. Después se irá activando, tímidamente, el turismo regional y eventualmente lo internacional, hay angustia e incertidumbre”, declaró.

El empresario hotelero ve que Bolivia tiene fortalezas para la reactivación del sector.

“Primero, es la de ser un país que no tuvo la emergencia de otros países, eso hace que el país se perciba seguro; otro es que Bolivia es un país poco visitado, sin aglomeraciones de turista. Eso lo hace atractivo”, señaló.

Sin embargo, apuntó que otro factor que jugaría en contra es la baja conectividad aérea, que dejaría menos frecuencias, aunque otras posiblemente hagan mejores precios para vender.

“Hay que recapitalizar los destinos como Madidi, Salar de Uyuni, Lago Titicaca y mucho turismo de aventura”, recomendó el experto.

Otro sector consultado sobre el momento que vive el turismo fue la Federación Boliviana de Guías de turismo.

Su representante, César Rengel, es claro y afirma que el sector está “en total abandono”.

“Nuestra situación la arrastramos desde los conflictos de 2019. Cuando ya empezaba a recuperarse todo en enero de este año aparece este problema sanitario, el panorama para los guías es desalentador, me imagino que hasta diciembre estaremos sin trabajo y con la probabilidad que se extienda hasta el 2021”, declaró el guía.

Según el experto, de ahora en adelante el turista tenderá a buscar lugares “donde la seguridad sanitaria sea primordial, esa es la tendencia, y nosotros tenemos que resignarnos y buscar otra actividad para el sustento de nuestras familias. Yo invertiré en un emprendimiento gastronómico con los ahorros del año pasado”, puntualizó.