Infografía: Javier Pereyra.

Menciona que surgen muchas dudas sobre las políticas que debería aplicar un país ante el actual escenario de emergencia sanitaria y baja cotización del petróleo.

Franz Acarapi / Bolivia Digital

En el actual escenario de crisis sanitaria por el coronavirus (COVID-19) y la caída del precio internacional del petróleo, un análisis realizado por el Ministerio de Hidrocarburos planteó en el corto y mediano plazo maximizar el consumo de gas natural y priorizar la industria local hasta su reactivación, como principales medidas para proteger la economía nacional.

El documento titulado “Análisis del Ministerio de Hidrocarburos sobre la Situación del Precio del Petróleo”, que explica el funcionamiento de la cadena de hidrocarburos en el mundo desde la explotación hasta su venta al consumidor final, y su relación con Bolivia a raíz del precio del barril de petróleo que el lunes 20 de abril alcanzó una cotización de $us -37,63, menciona que surgen muchas dudas sobre las políticas que debería aplicar un país ante el actual escenario de emergencia sanitaria que se debate en levantar el confinamiento y recuperar gradualmente la capacidad productiva a costa de potenciar la crisis de la salud, o priorizar la estrategia de aplanar la curva de casos activos de COVID-19 a costa de una caída en la producción.

En ese marco, y para priorizar el cuidado de la vida humana, el estudio menciona algunas alternativas para preservar la economía nacional en dos tiempos distintos: en el corto y mediano plazo.

Medidas de corto plazo

En el corto plazo, durante la emergencia sanitaria, se deberá maximizar el consumo de gas natural en el mercado interno, en este caso, mediante la reactivación de la Planta de Urea y Amoniaco, ubicada en Bulo Bulo, en el trópico de Cochabamba, que no solo generaría un crecimiento en la demanda de gas, sino también reactivaría la generación de ingresos por la exportación del agrofertilizante a los mercados de Sudamérica.

Asimismo, consolidar la venta de gas natural a otros clientes potenciales mediante contratos interrumpibles a partir de octubre, finalizando el invierno, con la finalidad de cubrir posibles vacíos entre la oferta y la demanda, debido a la baja nominación de Petróleo Brasilero SA (Petrobras) e Integración Energética Argentina SA (IEASA), que se encuentra en promedio en 20 millones de metros cúbicos día (MMmcd).

A través de YPFB, se impulsará con prioridad proyectos para incrementar la capacidad de almacenaje en las ciudades de La Paz, Santa Cruz y Oruro, con el fin de garantizar la producción de los diferentes campos (no la importación de productos terminados), en tanto se reactive la actividad económica.

El documento añade que se deberá elaborar un plan de logística que maximice la utilización de camiones cisterna en el territorio nacional a fin de circular la producción de gasolinas y diésel, hasta reactivar la distribución de combustibles líquidos al consumidor final.

Medidas en el mediano plazo

De acuerdo con el estudio, entre las medidas para el mediano plazo y posterior al COVID-19, se menciona que la reactivación e incentivo a la industria nacional debe ser la prioridad.

En ese sentido, el análisis plantea una reingeniería financiera del mercado de combustibles líquidos, por lo que se debe impulsar —hasta su recuperación— la industria local —como fuente generadora de recursos y empleo— mediante un esfuerzo fiscal temporal que genere una restauración del aparato productivo, promoviendo la producción de combustibles de producción local (combustibles verdes) sin tocar el precio final al consumidor, pero fomentando a los actores de la cadena productiva.

Entre otras medidas, se deberá aplicar el programa de biodiésel para fomentar la producción agroindustrial de cultivos potenciales para la producción del aditivo de origen vegetal, tales como la moringa, jatrofa, cusi, maní, lo que permitirá generar empleos, inversiones e ingresos a los hogares.

Por otra parte, promocionar a YPFB como un socio estratégico en el extranjero para el desarrollo industrial de los hidrocarburos y la petroquímica, y promover la comercialización de bienes producidos dentro y fuera del país.

El estudio concluye que estas medidas si bien tienen un enfoque sectorial, tendrían un impacto macroeconómico estructural a mediano plazo respecto a las inversiones y movimiento de divisas en el mercado interno e ingreso de capitales desde el extranjero, así como una ampliación de la eficiencia y capacidad productiva desde el sector agrícola hasta el industrial, protegiendo y creando empleos en el ámbito nacional y recuperando el sendero del crecimiento económico boliviano.