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Gabriela Ramos – Edición impresa

Gran parte de las viviendas de la ciudad de La Paz no cuenta con fachada debido a que sus dueños no tienen los recursos suficientes para realizar este trabajo, según el presidente del Colegio de Arquitectos de La Paz, Favio Augusto Seláez,  y el director municipal de Culturas, Andrés Zaratti.

“Si uno saca una foto de cualquier sector de la ciudad, se va a encontrar que buena parte de las casas no tiene fachadas: están en ladrillo. Tienen color naranja, sepia, ladrillo. Eso se transforma en una estampilla o postal de La Paz”, afirmó el arquitecto Seláez. 

En criterio del profesional,  este fenómeno tiene que ver con razones sociales y económicas, ya que el ladrillo es un material que no necesita revoque o resguardo ante la intemperie, de modo que sirve de cubierta.  

“El ladrillo es un material noble, que puede resistir o estar expuesto al clima. Tomando en cuenta que hacer una fachada implica un costo económico, la gente opta por no hacer esa obra”, explicó. 

Varios visitantes extranjeros y de otras ciudades del país comentan esta particularidad, entre ellos el youtuber Luisito Comunica, que reseñó esta característica en uno de sus videos. 

El secretario edil de Culturas coincidió en que esta particularidad se debe a que el dueño de casa quiere “aminorar costos”, pero acotó que también influye el estatus. 

“Tiene que ver con el adobe, de lo que nos queda de la memoria larga, ya que antes el ladrillo costaba mucho dinero y quienes lo usaban lo exhibían como símbolo de estatus económico o que la persona había mejorado socialmente”, reseñó. 

Aseguró que otra razón son las concepciones andinas, por las que se considera que la casa está en construcción continua, que es susceptible de sufrir adecuaciones y ampliaciones, por lo que no se le otorga una fachada. 

Miriam Cotrina está en la etapa final de construcción de su vivienda, ubicada en la avenida Francisco Bedregal, y aún no tiene definido si contratará un fachadista para su morada de tres pisos, ya que antes quiere que el interior esté “listo para entrar a vivir” y luego evaluará cuánto dinero le queda para “vestir la casa”. 

“La fachada cuesta dinero, me han dicho que para mi casa costará al menos 10 mil bolivianos con revoque y pintura, y no sé si contaré con ese dinero, posiblemente lo deje para más adelante, lo importante es tener un techo para vivir, el resto lo iré ejecutando”, señaló. 

Otro vecino, Max Medina, que construye su vivienda en la urbanización Playa Verde de Bajo Llojeta, aseguró que la cubierta no está entre sus prioridades, ya que “construir una casa cuesta mucho dinero y cuando uno tiene un presupuesto muchas veces no se cumple porque los materiales de construcción suben de precio”.

“Si me sobra plata claro que haré hacer la fachada, pero no es algo urgente, así que si sobra dinero lo haré pintar o lo que alcance, de lo contrario se hará con el tiempo”, señaló.

El secretario de Culturas  considera que esta particularidad paceña no debe verse como algo negativo, ya que le otorga a la ciudad una identidad y estética propias. “El tener una ciudad de ladrillo no es algo que afecte y más bien es una característica de la ciudad, muy fuerte, que hace a su identidad”, mencionó.

Arquitectos plantean aplicar incentivos

El presidente del Colegio de Arquitectos de La Paz, Favio Augusto Seláez, sugirió a la Alcaldía promover la realización de fachadas a través de incentivos y concursos.

“La Alcaldía podría hacer una política de no pagar impuestos por medio año o una rebaja para quienes hagan construir una fachada en su vivienda. También puede organizar concursos al mejor frontis”, señaló. 

El secretario de Culturas, Andrés Zaratti, consideró que  la comuna no puede obligar a la población a cumplir con el colocado de cubiertas, pero coincidió en que se pueden implementar algunos incentivos para los propietarios. 

Seláez estimó que el pago de impuestos no tiene nada que ver con las fachadas, ya que mucha gente de clase baja, media e incluso alta decide dejar el frontis en ladrillo para economizar. 

Dijo que quienes invierten en ella recurren a varios estilos, como cholet, andino, minimalistas y posmoderno.