El partido comunista chino que gobierna ese gigante país desde 1949 está comenzando a recibir facturas de países o regiones del mundo que consideran una gran irresponsabilidad el haber ocultado la información sobre el virus.

Desde septiembre, como dijo la defensora del pueblo, se sabía del virus y quizá de esa manera estaba denunciando al gobierno del cocalero Morales, que desde septiembre hasta noviembre no hizo nada, a pesar de que seguramente sabía todo eso por su estrecha amistad con el gobierno chino.

En los últimos días, las autoridades de estado de Missouri de Estados Unidos decidieron aplicar una multa a la China por el daño causado por esta pandemia, teniendo en cuenta que el virus nació en ese país y el gobierno comunista ocultó esa información.

Algunos países europeos alistan también sus facturas, muy voluminosas, para lo que se están haciendo números.

Uno de esos cálculos dice que China debería pagar a los alemanes € 1.784 por persona si es que la economía de Alemania llegara a caer en 4,2%. Y las cuentas suman y suman hasta llegar, por el momento, a € 140.000 millones.

Bolivia tiene con China una cuenta pendiente. No son solamente las estafas de las empresas chinas que llegaron con el gobierno del cocalero Morales. Hay una cuenta peor.

Un informe elaborado por el Cedib, a cargo de Marco Antonio Gandarillas, dice que cada año, en los últimos cinco, las empresas chinas que operan en los ríos de la Amazonía han descargado alrededor de 100 toneladas de mercurio. Y eso equivale a 6% de todo el mercurio arrojado en los ríos del planeta.

Bolivia se ha convertido en el segundo país del mundo, después de India, en importación de mercurio, el metal líquido altamente contaminante y destructor de la naturaleza, que se usa para recuperar el oro.

Como se sabe, las empresas chinas llegaron al país durante el gobierno del cocalero y se dedicaron, algunas, a operar como empresas privadas y otras, la mayoría de ellas, se asociaron con “cooperativas” bolivianas. Aprendieron la lección de que en Bolivia las organizaciones ilegales, como los sindicatos de cocaleros, o las “cooperativas”, son la mejor cobertura para negocios sucios.

Es decir que en este momento, los ríos bolivianos siguen recibiendo el veneno del mercurio que usan las empresas chinas en el territorio nacional.

No se sabe qué han hecho las autoridades sobre esta desastrosa realidad, o si el parlamento dominado el MAS ha conocido el tema, mientras se informe desde Beni y Pando que, por supuesto, los peces están desapareciendo de los ríos y las riberas han perdido la vegetación y están adquiriendo el color de desierto.