“Fenómeno natural”. A esto atribuyó el alcalde de La Paz, Iván Arias, el derrumbe del talud de tierra en el ingreso de la zona de Obrajes, incidente que por suerte no tuvo víctimas mortales, pero sí personas heridas.

Según el informe preliminar, alrededor de 2.500 toneladas de piedra y tierra cayeron sobre la avenida desde la parte superior o cerca de la unión de puentes trillizos, el Observatorio San Calixto aclaró que este fenómeno no se debe a ningún sismo.

Sin embargo, lavarse las manos y tratar de culpar al clima por estos hechos demuestra una total falta de gestión y preparación por parte del burgomaestre que en el transcurso de este año ya pasó por otros tres hechos similares.

En marzo, el deslizamiento de un cerro sepultó parte de una vivienda en Valencia, zona Sur de La Paz; en abril, tres viviendas fueron afectadas por un movimiento de tierras en la zona de Achachicala; y en mayo, un deslizamiento afectó a una vivienda y a un muro de contención en la zona de Kantutani.

Entre algunos fenómenos que muestran que en parte estos sucesos son culpa del Alcalde, está el hecho de que en más de un año al frente de esta institución no se preocupó por una supervisión de todas las áreas de riesgo de la ciudad, pues no se cuenta con un mapa de riesgos desde 2011. Si bien hay responsabilidad en exautoridades, como Luis Revilla, que no se sabe dónde está, también están esas promesas que hizo Arias antes de ser electo.

¿Por qué se habla de negligencia? La concejala Roxana Pérez Del Castillo informó que este último derrumbe pudo ser evitado, ya que existía información sobre deslizamientos en esa zona, pero Arias hizo caso omiso de las advertencias.

Hace dos semanas, Pérez Del Castillo interpeló al secretario municipal de Gestión Integral de Riesgos, Juan Pablo Palma, sobre este tema en concreto, pero éste se limitó a decir que la Alcaldía no cuenta con los instrumentos para identificar ese tipo de información. Entonces, ¿adónde van los recursos para emergencias?

Mientras Arias cumple otra agenda personal, entre fiestas, conciertos y otras actividades antes de priorizar el cuidado de los paceños, las unidades educativas en La Paz carecen de infraestructura y material de salud para afrontar el Covid-19.

Los Pumakatari, supuesto símbolo del transporte público paceño, no cumplen sus rutas ni horarios, ya que por malas planificaciones, de la anterior y esta gestión, no se sabe hasta ahora qué hacer con la flota de buses varada que no cumple su propósito, y lo único que hace es deteriorarse.

Ni qué decir de las calles, todas llenas de baches, los barrios están descuidados y solamente se ven algunas zonas donde en vez de arreglar de raíz los problemas se dedica a pintar obras con el color de su partido, mientras los vecinos claman soluciones a problemas estructurales que poco a poco son más evidentes.

La mala gestión de Arias está terminando de sepultar la mala administración de Revilla, a quien se trató de interpelar y señalar las responsabilidades por muchos hechos irregulares en la Alcaldía, pero Arias no quiso, seguramente para seguir culpando de sus errores a pasadas gestiones, desde la falta de dinero hasta malas administraciones… Lo malo es que los que pagan los platos rotos son los paceños.