La entidad internacional promueve un sondeo para conocer cuáles son las necesidades del sector agrícola y coordina con el Estado acciones para enfrentar la emergencia sanitaria.

Freddy Choque / Bolivia Digital – Edición impresa

Bolivia es uno de los países más biodiversos del mundo, ventaja que le permite producir una gama diversa de alimentos nutritivos en cantidades adecuadas para cumplir con las necesidades de la población de manera sostenible y soberana, afirmó el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) en Bolivia, Theodor Friedrich.

Esta riqueza natural y productiva, según el experto, es una fortaleza para enfrentar los efectos causados por la pandemia del coronavirus (COVID-19) en el mundo, tanto en la generación, provisión y abastecimiento de alimentos y la desaceleración económica, y demás eventos adversos que vendrán a futuro.

“Bolivia tiene toda la capacidad para producir suficientes alimentos, generar excedentes para la exportación y contribución al desarrollo económico. Además, existe la voluntad política de todos los sectores involucrados para avanzar hacia este objetivo, que es el de mitigar los efectos del COVID-19”, dijo Friedrich al periódico Bolivia.

Según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT), de las 16 millones de hectáreas (ha) de superficie cultivable que se tiene en el país, solo se aprovecha el 22,5% (3,6 millones de ha). De este total, Santa Cruz ocupa 2,6 millones de ha y el resto se distribuye en los demás departamentos.

“Bolivia es lo suficientemente grande para crear, en este mundo, una isla con ecosistemas funcionales para el bien de la humanidad”.

Theodor Friedrich, representante de la FAO en Bolivia

En ese contexto, en la campaña agrícola 2019-2020 se espera generar 20.580.582 toneladas (t) de alimentos, suficientes para cubrir el mercado interno y de exportación. 

“Como FAO creemos que Bolivia tiene todas las condiciones para adoptar prácticas de producción alimentaria favorables a la nutrición. Bolivia tiene el desafío, la oportunidad y los recursos para producir una gama diversa de alimentos, culturalmente valiosos e inocuos, en cantidades adecuadas para la población”, recalcó Friedrich.

Apoyo a la producción

El Representante de la FAO informó que actualmente se trabaja con productores, ministerios, gobiernos municipales y el sistema de Naciones Unidas para que los alimentos lleguen a los mercados. 

“Estamos promoviendo un sondeo para conocer cuáles son las necesidades más urgentes del sector agrícola y estamos coordinando con el Estado para contribuir y facilitar sus acciones en la actual situación de emergencia. Esos han sido los primeros desafíos para evitar cuellos de botella logísticos en el traslado de alimentos, que luego deriven en escasez. Ahora Bolivia y todos los países tienen el reto de ir más allá de la contingencia para generar estrategias que reactiven el aparato productivo”, dijo.

Theodor Friedrich.

Cooperación económica

Friedrich mencionó que la FAO tiene una alta inversión destinada a proyectos en todo el país, y que en este momento enfoca su trabajo a evitar una crisis alimentaria y redirigir las iniciativas en torno a la resiliencia y recuperación de la emergencia.

“Se movilizaron varios fondos desde las Naciones Unidas, instituciones financieras internacionales y países donantes. El enfoque de estas ayudas es el sector de salud, ayuda humanitaria, la recuperación de medios de vida y la seguridad alimentaria. Bolivia ya está beneficiándose de algunos de estos fondos y estamos, con las otras agencias presentes en el país, identificando más recursos para ayudar en todo lo que se pueda”, aseveró.

Apuntes

En la superficie de tierras trabajadas en el oriente se genera el 70% de los alimentos que consume Bolivia, entre soya, arroz, trigo, maíz, sorgo, aceite, azúcar, entre otros, lo que lo convierte en la región agroproductora más importante del país, y un polo de desarrollo y crecimiento económico.

Bolivia tiene 86 de los 103 ecosistemas del planeta, biodiversidad que lo coloca en el puesto 11 entre los países megadiversos del mundo, lo que le posibilita tener infinidad de productos diferenciados (naturales y nutritivos) en cada uno de los pisos ecológicos, según datos del MDRyT.