Tiwanaku2

 

Oscar E. Jordán Arandia*

Algunos se preguntan si hubo pensamiento dominante o actividad reflexiva y filosófica antes de la Colonia. La respuesta es que sí existió actividad filosófica en el período denominado precolonial o prehispánico, o como quiera llamarse a lo acontecido antes de 1492 en el continente sudamericano. Pero hay un par de matices que precisan ser aclarados.

Lo precolonial se define —muy genérica y superficialmente— como un período de miles de años de desarrollo de al menos una decena de culturas que habitaban —y que algunas aún habitan— el continente. Abarca al menos 3 mil años de historia previa a la llegada de los españoles en el siglo XVI. Las subclasificaciones utilizadas (Horizonte Medio, Horizonte Tardío, Altas Culturas, etc.) son insuficientes para identificar una actividad filosófica en el complejo andino-amazónico que hoy se denomina Bolivia, antes de la llegada de los españoles. 

Ahora bien, es evidente que en el período precolonial no existió la ‘República’ de Bolivia, fundada en 1825, y en la última fase de ese período (dos siglos antes aproximadamente) los nueve departamentos que hoy integran el país formaron parte del Tawantinsuyo, una civilización incaica que se expandió a lo largo de cuatro grandes regiones: el Chinchasuyu (al norte), el Cuntisuyu (al oeste sobre el sur), el Antisuyu (al este en la selva) y el Collasuyu (al sur en el altiplano).

Sin embargo, miles de años antes de la instauración del imperio inca, en las regiones hoy bolivianas se desarrollaron las grandes culturas wankarani, chiripa y fundamentalmente tiwanakota, y de los señoríos aymaras que se extendieron en distintos dominios por toda la zona del altiplano andino o meseta del Collao. Según las crónicas, los incas, al relacionarse con otras culturas y tomarlas bajo dominio, adquirían gran parte de los conocimientos y de la cosmovisión de esos pueblos dominados, tanto chiripas, wankaranis y tiwanakotas, como los de Chavin, Nazca y Huari, desarrolladas en lo que ahora es Perú.

Es por eso que el contexto más cercano para identificar una actividad filosófica en Bolivia se ubica en el imperio de los incas, en el Tawantinsuyo, específicamente en el Collasuyu. Existe y puede identificarse influencia aymara y tiwanakota en el imperio incaico similar a la que tuvieron los griegos en el imperio romano. Al tratar un caso tan complejo como la actividad filosófica de los ancestros americanos se debe dejar de lado los prejuicios y comprender que existió diversidad en el pensamiento y conocimiento heredado tanto de los incas como de los tiwanakotas y aymaras, al igual que cuando se habla de la filosofía ‘presocrática’ se toma en cuenta a Tales (de Mileto) y Heráclito (de Efeso) como filósofos griegos, siendo que ambos provienen de lo que ahora es Turquía. 

No hay filosofía sin filósofos y sin una acción específica que se vincula directamente con el objetivo de su interés. Se piensa, se dice y se transmiten los conocimientos que permiten a una cultura entender al ser humano, al mundo y a la vida. Esa actividad filosófica, que nos queda clara cuando hablamos de Tales de Anaxágoras o de Heráclito, por alguna extraña razón, a lo mejor puro complejo y prejuicio social, no fue tomada en serio por los estudiosos al tratar la cultura incaica.

*Licenciado en Filosofía y Letras