Teresa Morales en el programa Somos Democracia. (Foto: Gonzalo Jallasi)

• Romina Montoya /

La exministra y exdirectora de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) Teresa Morales contó que durante el golpe de Estado de 2019 fue perseguida y sufrió amenazas de quema de su casa y ataques a su familia. Por ello se refugió en la residencia de México y luego salió exiliada a Argentina ante un juicio armado que aún tiene secuelas. Fiscales y policías que reprimieron en ese entonces siguen en funciones, denunció.

Poco antes, turbas afines al golpe de Estado asaltaron e incendiaron los domicilios del entonces ministro César Navarro, del expresidente de Diputados Víctor Borda y tomaron como rehenes a sus familiares.

Días después, se enteró que Carlos Mesa y su abogado, Carlos Alarcón, le iniciaron un juicio porque ella, cuando se desempeñaba como directora de la UIF, quiso investigar una denuncia. La Fiscalía emitió una orden de aprehensión en contra de Morales.

Luego se vio obligada a salir a la Argentina, donde llegó sin dinero y con pocas amistades. Durante su exilio, sufrió la muerte de su padre. “El exilio en Argentina fue muy duro”, indicó, aunque aclaró que recibió el apoyo y solidaridad de los sindicatos y de la población del vecino país.

“Yo quería volver al país a ver a mis papás porque estaban muy mayores. Y mi papá después falleció y no pude volverlo a ver, y eso me lo han robado estos dictadores, estos abusivos, estos personajes que merecen un castigo por lo que han hecho” indicó

Tras la victoria electoral del MAS, en 2020, ella regresó al país, pero fue detenida por la Policía en Cochabamba. Sin embargo, su protesta pública ante la ausencia de base legal evitó su encierro.