DEP 1 - FOTO 1 - MENGAO

Lima / AFP

Después de 38 años de su único título, Flamengo volvió a proclamarse campeón de la Copa Libertadores al vencer 2-1 a River Plate ayer en Lima, en la primera final única en 60 años de historia del máximo torneo de clubes de la región.

Gabriel Barbosa ‘Gabigol’, con dos fantasmagóricos goles a los 89 y 92 minutos, fue el héroe de un ‘Fla’ que estuvo en aprietos en todo el partido y logró salvar los papeles gracias a su temible goleador, el máximo artillero de la Copa con nueve anotaciones.

En el Flamengo “adoptamos una frase, todos la recordaremos: hasta el fin. No dejamos de creer nunca, porque el partido solo acaba cuando el árbitro pita en el centro del campo. Creímos, luchamos hasta el último minuto, y no podríamos salir sin ser campeones, el equipo lo merece demasiado”, comentó el brasileño Bruno Henrique. 

Por el ‘millonario’, que defendía el título conseguido en Madrid en 2018 al vencer a su archienemigo Boca Juniors, anotó el colombiano Rafael Santos Borré a los 14 minutos.

Bastaron unos primeros minutos de estudio, en los que la pelota iba y venía sin gobierno en un abarrotado estadio Monumental, para que River pusiera orden en el juego con un control efectivo de la pelota, que Flamengo sintió y lo padeció.

En medio de una asfixiante presión alta de River, el campeón defensor fue arrinconando al Flamengo gracias al efectivo trabajo de Borré y Matías Suárez peleando cada pelota. Así llegó al gol a los 14 minutos con Borré, su tercer tanto en la Copa Libertadores.

Flamengo sintió el golpe en el mentón y no logró recuperarse en todo el primer tiempo, pero River tampoco pudo traducir en más goles su dominio pese a tener la pelota.

Al técnico del Flamengo, Jorge Jesús, no le asustaba el juego de River. Y pidió a su equipo luchar hasta el final. Así el juego de los cariocas creció y comenzó a hacer ruido en la final.

Flamengo saltó para la segunda mitad con la intención de dejar la piel en la cancha e intentar avasallar a un River.

Y así fue como apareció con dos goles el temible Gabigol, ausente en todo el partido, para amargarle a River la posibilidad de un quinto título con dos goles sobre el final del partido.