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El presidente de Chile, Gabriel Boric, presentó su propuesta de reforma fiscal, alcanzada tras diálogo con los distintos sectores. El objetivo del “pacto tributario” es modernizar el sistema de recaudación para “financiar derechos sociales y avanzar en equidad y cohesión social”.

Boric aseguró que con la puesta en marcha de la reforma, será posible “darle un colchón de seguridad, tranquilidad y certidumbre a las familias de Chile, en educación, en salud, en desarrollo regional, en equidad territorial”.

Por su parte, el ministro de Hacienda chileno, Mario Marcel, explicó los principales cambios que incorpora la reforma –que todavía debe ser aprobada por el Legislativo– y que entrarán plenamente en vigencia en 2024, en caso de tener luz verde en el Congreso.

Marcel resaltó que “el grueso de la recaudación” planteado en la reforma, que aspira a obtener 4,1% del producto interno bruto, PIB, una vez entre en régimen, se encuentra en el impuesto sobre la renta a las personas y en el tributo sobre las riquezas que se creará próximamente.

Con esto, aseguró, el Ejecutivo podrá financiar el sistema de salud y el de cuidados, el plan de emergencia habitacional, las pensiones, aumentar la productividad y diversificar la economía, y mejorar el desarrollo en las regiones con la generación de recursos propios a partir de la descentralización.

Marcel defendió la necesidad de la reforma, en vista de que Chile se encuentra actualmente por debajo al promedio de recaudación de América Latina y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, OCDE. Según el Ministro esa situación es consecuencia del actual sistema de impuestos, que “tiene una capacidad muy limitada” para pechar las ganancias.

Por ejemplo, recalcó que en Chile, el tributo más importante es el Impuesto al Valor Agregado, IVA, que es proporcional al consumo y “levemente regresivo”, por lo tanto, “no tiene capacidad para redistribuir ingresos”.

Entre las medidas que destacan en la reforma está la reestructuración del impuesto a la renta, que eleva el aporte de las personas que tienen más ingresos mensuales, la creación del tributo a las riquezas, la reducción de las exenciones, la implementación de un “royalty minero” y la generación de impuestos correctivos.

Impuesto a la riqueza y a las empresas

En el caso del impuesto a la riqueza, el Ministro de Hacienda detalló que lo deberán pagar las personas que tengan un patrimonio superior a los 5 millones de dólares. A partir de esa cantidad y hasta los 15 millones de dólares, el contribuyente erogará 1% del tributo, mientras que las personas que superen la cifra, aportarán 1,8 %.

En el caso de las empresas, la apuesta del Gobierno de Boric es reducir de 27% a 25% los tributos, y darle el 2% de diferencia a los patrones para que “inviertan en mejorar la productividad de sus industrias”. Además, se incorporan incentivos crediticios para emprendedores, pequeñas y medianas empresas.

Sobre el ‘royalty’ minero, que será redirigido para aumentar la productividad del sector y para el desarrollo de las regiones, el Gobierno colocó un impuesto que va entre 1% y 2% para los productores entre 50.000 y 200.000 toneladas métricas de cobre fino (TMCF), y entre 1% a 4% para aquellos con más de 200.000 TMCF. Además, se establece un tributo a la renta minera de 2% a 32%, que variará según el precio del cobre en el mercado.

El titular de Hacienda también resaltó que la reforma solo impactará a 3% de los mayores contribuyentes y aseguró que el 97% de las personas que pagan impuestos no verá afectada su carga tributaria.

También está el impuesto a la renta, las tasas aumentarán para las personas que ganen más de 4 millones de pesos chilenos al mes (equivalente a unos 4.289 dólares).