La 8va adenda entre Petrobras y YPFB fue firmada el pasado 11 de marzo. Foto: Petrobras

Marcelo G. Velázquez B. L. V.
Director General de Comercialización, Transporte y Almacenaje / Ministerio de Hidrocarburos

Como todo boliviano, sea del sector privado, público, estudiantil, jubilado, etc., el interés por lo que suceda en el sector hidrocarburos es trascendental para el futuro de nuestros hijos. Éste tiene efectos inminentes en el crecimiento económico, en la generación de infraestructura y recursos para el desarrollo económico de las regiones, así como la educación y la salud, y con el paso de los años esta situación ha marcado hitos muy importantes para el país desde el ámbito político, social, de crecimiento y desarrollo económico. Entonces, para evaluar el beneficio de la 8va adenda, vigente desde el pasado 11 de marzo, es necesaria una pequeña introducción económica.

El comportamiento de cualquier economía oscila, es decir a veces se está en buenas condiciones de producción, inversión, empleo, etc., y otras veces no. Se preguntará por qué. El controlar todas las variables que inciden en una economía o tener una lectura perfecta sobre las expectativas de las personas, como ser sobre la inflación, producción, precios internacionales o hasta el clima, es casi como querer controlar su temperatura corporal a discreción, lo cual resulta imposible, pero sí podría tomar medicamentos para evitar complicaciones en su salud cuando empiezan los síntomas de malestar, es así que en una economía igual se aplican medidas económicas correctivas para evitar trastornos en la salud económica de un país y aun así no todas estas medidas actúan de forma inmediata; por tanto, siempre se tendrán subidas y bajadas, y no tendría que sorprendernos.

Por tanto, el negocio del país que es producir gas natural y venderlo, también está sujeto a estas oscilaciones y se debe tener una lectura muy clara de cuándo es un buen momento de invertir para producir, y cuándo de disfrutar las ganancias. La última información oficial nos muestra que Bolivia cuenta con reservas de gas natural de alrededor de 8,95 TCF, lo que permitiría cumplir con el abastecimiento del mercado interno y sus contratos de exportación; sin embargo, no sólo hay que tener reservas (tesoro enterrado), sino tener la capacidad de extraer ese gas natural, la cual hoy se encuentra limitada, y en este negocio cuando un pozo llega al máximo de su capacidad productiva inevitablemente empezará su descenso. Ahí juega un rol fundamental lo que podríamos hacer en materia de atracción de inversiones para mantener, y por qué no, incrementar dicha capacidad.

Eso por el lado de la producción, desde el punto de vista de la venta, contamos con el contrato más importante de exportación de la historia de nuestro país, que es la venta de gas natural de Bolivia a Brasil a través de YPFB a PETROBRAS, respectivamente. Este acuerdo fue firmado en 1996 y la primera molécula de gas natural empezó a comercializarse el 1 de julio de 1999, por 20 años, a un precio que se calcula contemplando el comportamiento internacional de otros combustibles por temas de competitividad de nuestro gas natural en aquellos tiempos.

En este contrato existe compromisos de las Partes que suscriben para entregar (YPFB) y recibir (PETROBRAS) volúmenes mínimos de gas natural. Cabe señalar que, si bien el contrato mencionado tenía vencimiento el 31 de diciembre de 2019, con la 8va Adenda existe una ampliación inmediata del mismo para entregar volúmenes que PETROBRAS contrató, pero que no retiró ni pagó hasta la fecha antes mencionada, a ésto se le denomina balance energético.

En este contexto, todo marcha bien mientras exista continuidad y constancia tanto en la parte productiva de nuestro país como en la demanda de nuestros compradores.

Pero, como dije anteriormente, una economía oscila y, por tanto, es fundamental estar preparados para aplicar la medicina correcta para mantener la salud de nuestra economía. Si hay cambios dentro de la cadena de valor del gas natural, es momento de tomar las medicinas correctas para evitar descompensaciones y desequilibrios en el sector hidrocarburífero que podrían terminar por enfermar nuestra economía. La medida correctiva que debía aplicarse no era cualquiera, y en este caso la una de las medicinas indicadas fue la 8va Adenda al contrato con PETROBRAS.

La capacidad productiva limitada de YPFB se hizo evidente con el pago de multas el año 2018, fue el punto de inflexión, teníamos temperatura elevada que puso en riesgo la salud económica del país. Por tanto, aquella coyuntura marcó el inicio de una revisión de las cláusulas contractuales entre las Partes. A finales del 2019, con el reloj en contra, y tal como inició la negociación del contrato el siglo pasado, la medicina requirió del apoyo y voluntad de las autoridades en ambos países, el escenario fue el apropiado para que todas las acciones políticas, técnicas y económicas terminen en un acuerdo balanceado.

Por tanto, la medicina permitió evitar un desangramiento de los recursos del país al evitar incumplimientos a futuro, es decir, se redujeron las garantías de entrega y recepción de manera que respondiera a lo que realmente podemos vender hasta la última molécula pendiente de gas natural. La cantidad garantizada de entrega a PETROBRAS bajó de 30,08MMmcd (millones de metros cúbicos día) a 20MMmcd, ésta es una decisión responsable, en el entendido de que no puedes comprometerte a vender gas natural que no vas a poder explotar en un corto plazo.

El Punto de Entrega establecido a lo largo del contrato siempre fue Mutún; sin embargo, la valorización del gas natural se realizaba en Río Grande. Ahora, YPFB se hace cargo del pago de la tarifa de transporte desde el lugar antes mencionado hasta Mutún y, por tanto, la valorización del gas natural se hace en el Punto de Entrega.


Gráfico. Gasoducto principal de exportación al Brasil (GTB).
Fuente: Elaboración propia con información de YPFB TR

Adicionalmente, la valorización de multas antes de la 8va Adenda no se realizaba sobre el volumen no entregado, sino por el volumen contratado, lo cual empezó a afectar considerablemente el 2018, ya que antes de esa fecha no se avizoraba un panorama complicado en la producción. Por tanto, la 8va Adenda además corrige y equilibra la valoración de multas, entre otros aspectos.

En una negociación internacional resulta importante hallar equilibrios a fin de no afectar exclusivamente a una de las Partes, y es así como debe evaluarse el resultado de un acuerdo alcanzado. En este entendido, el balance neto del acuerdo suscrito entre PETROBRAS y YPFB, o en otras palabras el efecto a largo plazo de la salud en el paciente por aplicar la medicina se detalla a continuación.


(*) Contempla 9 meses, desde la firma de la 8va adenda (marzo)
Fuente: Elaboración propia con datos de YPFB y GTB

Si no se hubiera firmado la 8va Adenda, hasta la entrega de la última molécula de gas natural a PETROBRAS (en 2 años y 8 meses a un ritmo de entrega de 30,08MMmcd), los gastos por concepto de multa hubieran abarcado los $us2.030 millones; por tanto, lo que la medicina (8va Adenda) hizo fue garantizar que no se vea mermado por multas un ingreso de $us5.700 millones que se generará por el saldo energético.

La aplicación de la medicina es positiva, se evitó un deterioro en los ingresos a futuro por comercialización de hidrocarburos, garantizando ingresos económicos tan necesarios en nuestra coyuntura debido a la pandemia por COVD-19, para beneficio de todos los bolivianos.