William Cervantes dice que cuando Añez agarró el poder la presión psicológica era fuerte.

• Romina Montoya

Durante el golpe de Estado de 2019, muchas exautoridades afines al Movimiento Al Socialismo (MAS) y sus familiares en el departamento de Potosí sufrieron actos de violencia física y psicológica por grupos infiltrados en las movilizaciones que, mediante un plan organizado, cometieron vandalismo, como la quema de casas, además de obligar a muchos a renunciar a sus cargos.

Tal es el caso de William Cervantes, entonces alcalde del municipio de Potosí, quien relató que en noviembre de 2019, mientras se encontraba en su domicilio particular, recibió una llamada telefónica amenazándole que si no renunciaba a su cargo, su casa sería quemada.

Se asomó a la ventana de su departamento y observó al frente a varios jóvenes reunidos en grupos que hacían reventar petardos. Llamó al Comandante de la Policía, a quien le pide desplegar efectivos del orden, pero no recibe la ayuda que esperaba.

“Me puse nervioso y llamé al Comandante de la Policía, quien primero me indicó que enviaría al personal policial, pero después de varias horas vuelvo a comunicarme y me indica que no podía hacer nada y que saque a mis hijos y mi esposa como pueda, porque los policías se habían acuartelado”, dijo

Permanecieron toda la noche temerosos y al siguiente día salió con una bandera en alto para unirse a las movilizaciones con la intención de que su familia salga del edificio para resguardarse en otro lugar.

Mientras caminaba lo agarraron y condujeron hasta donde se encontraban los cooperativistas que partían a la ciudad de La Paz. Lo golpearon a él y a su secretario hasta romperle la nariz. Le obligaron a renunciar por escrito, les robaron sus celulares para posteriormente, por cercanía de Porco, dejarlos en el lugar.

“Nos sentamos unos minutos y un grupo de jóvenes, no sabemos quiénes, nos obligaron a subir nuevamente al bus, yo pedí que mi secretario se quedara porque sangraba mucho de la nariz y estaba con su esposa a quien también la golpearon”, señaló.

Pasaron con dificultad los bloqueos y en el trayecto fue amenazado por uno de los mineros que escuchó disparos, asegurando que lo mataría si uno de sus compañeros moría.

Luego de la renuncia del entonces presidente Evo Morales, los cooperativistas mineros retornaron a Potosí.

Indicó que luego de llegar a la casa de su suegra y permanecer un determinado tiempo, se dirigió para reunirse con varios sectores periurbanos para intentar continuar con su trabajo, pero recibió una llamada indicándole que a su hija la habían intentado secuestrar.

Esa situación lo obligó a renunciar ante el movimiento político del concejo municipal que exigía se dimisión por escrito.

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