Represión de las fuerzas de seguridad en el régimen de facto. (Foto: BBC)

ABI/Ahora EL PUEBLO digital

El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, informó este jueves que comenzó una investigación sobre un caso de dotación de municiones de guerra que el gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno hizo al régimen de Jeanine Añez.

“El Gobierno recibió información extraoficial que no sólo se habrían entregado gases lacrimógenos, sino que también se habría entregado a nuestro país, por parte de la administración de Lenín Moreno, municiones de alto calibre, municiones de guerra”, indicó la autoridad gubernamental a los periodistas.

La semana anterior, el abogado Gary Prado informó que el exministro de Gobierno, Arturo Murillo, presionó y gestionó, mediante el Ministerio de Defensa, el préstamo de gases lacrimógenos de Ecuador con el argumento de dotar a la Policía Boliviana de insumos antimotines durante el régimen de Jeanine Añez.

De acuerdo al diario Pichincha Comunicaciones, Prado dijo que la cantidad exacta del material antidisturbios se desconoce, pero se habla de un monto de nueve millones de bolivianos (un millón 300 mil dólares) que el Ejecutivo ecuatoriano, a través del Ministerio de Gobierno, había facilitado al régimen de Añez.

Este vuelo se realizó el 16 de noviembre de 2019, a cuatro días de que Añez se autoproclamo como presidenta de Bolivia. En Quito, el encargado del trámite para la autorización del aterrizaje, embarque del material y despegue de la aeronave boliviana fue el agregado militar de Bolivia en Ecuador, coronel José Luis Frías Cordero.

Prado Arauz anota que no era una novedad este tipo de trámites, que se lo había realizado antes, pero esta vez se trataba de recoger el material fumígeno, con autorización de las autoridades ecuatorianas, según declaró a Pichincha Comunicaciones.

En mayo, Murillo fue aprehendido en EEUU acusado por lavado de dinero y sobornos debido a su participación en un caso de adquisición de gases lacrimógenos con sobreprecio.

Prado aseguró que el caso del préstamo ocurrió mientras Murillo hacía las gestiones para adquirir los gases lacrimógenos de la empresa Cóndor mediante la intermediaria Bravo Tactical Solutions LLC (BTS) por un precio de $us 5,6 millones, es decir, con un sobreprecio de $us 2,3 millones.

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