El ministro de Salud, Marcelo Navajas, afirmó que los respiradores adquiridos por el Gobierno servirán para salvar vidas en regiones donde no se cuente con los respiradores convencionales. (Foto: Ministerio de Salud)

Reynaldo J. González / Bolivia Digital

El Gobierno avaló hoy la plena utilidad de los 170 respiradores de emergencia que llegaron el jueves al país para la atención de casos positivos de coronavirus en centros de salud que no cuenten con unidades de terapia intensiva y garantizó la plena transparencia de su adquisición mediante la exhibición de documentación técnica emitida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La información fue establecida en una conferencia de prensa efectuada hoy en La Casa Grande del Pueblo con la presencia del ministro de Salud, Marcelo Navajas; la ministra de Comunicación, Isabel Fernández, y representantes de la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem)

En el evento, Navajas reafirmó que con los equipos de fabricación española se atenderán casos de emergencias críticas, por lo que se complementarán con otros equipos de mayor complejidad utilizados en las salas de terapia intensiva de hospitales de segundo y tercer nivel.

«Estos respiradores servirán para salvar vidas en los lugares en los que no se cuente con servicios de terapia intensiva (…) Le daremos un tiempo para que vean que estos respiradores son hechos para salvar vidas», aseguró.

Asimismo, la primera autoridad sanitaria del país confirmó la importancia de los equipos, que respondieron a la demanda de municipios y localidades.

El Gobierno avaló este lunes la plena utilidad de los 170 respiradores de emergencia llegados al país el jueves para la atención de los casos positivos de coronavirus. (Foto: APG)

Navajas señaló que los 170 equipos se compraron por un monto de $us 27.683 por unidad con financiamiento del BID para cumplir con todos los procedimientos establecidos por el Decreto Supremo 4274, que autoriza la adquisición directa de equipos para la atención de la emergencia sanitaria.

Asimismo, la empresa fabricante de los equipos, GPA Innova, se comprometió a dotar al Gobierno de una actualización de software, además de una batería adicional sin costo alguno.

Por su parte, el Ministerio de Comunicación hizo pública una declaración del BID sobre la compra de los respiradores por parte del Gobierno boliviano. El documento señala que los equipos fueron adquiridos en base a un «análisis de acciones inmediatas y necesarias para atender la pandemia» y «estos equipos fueron necesarios para responder al incremento y la demanda de pacientes de COVID-19 que necesitarán de respiración mecánica en municipios donde se cuidan los servicios de terapia intensiva y complementaria los servicios y equipos médicos en hospitales de segundo y tercer nivel ”.

Según la autoridad, el documento del BID destaca además el cumplimiento de todos los procesos necesarios en la adquisición, así como la rapidez del trámite en el contexto de la emergencia mundial.

El comunicado aclara además que la institución internacional emisora ​​»examina los procesos de adquisición y el contrato con el objetivo de observar que el proceso se llevará a un acuerdo a los procedimientos convenidos» y efectúa revisiones y verificaciones posteriores.

«En esta oportunidad, el BID desarrolla los conceptos controlados, analizando la solicitud del organismo ejecutor, el contrato entre partes, las figuras legales y los argumentos técnicos del ejecutor tras lo cual se dio la no objeción al proceso», informó textualmente el BID.

Por su parte, Aisem dio a conocer el análisis comparativo de los precios de los equipos por parte de los diferentes países. Entre otros datos, que Brasil compró los mismos ventiladores a $ us 29 mil la unidad, un monto muy por encima de lo pagado por el Gobierno de Bolivia. La agencia apuntó además que los equipos similares a los adquiridos por Bolivia fueron adquiridos en Chile por $ us 33 mil.

Aisem también especificó su aval al proceso de compra de acuerdo a criterios técnicos y legales vigentes en coordinación con los requisitos establecidos por el BID para su financiamiento.