Imagen de la destrucción de las antenas en K'ara K'ara Cochabamba. (Foto: Internet)

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Murillo recordó en la 67 reunión ordinaria del organismo, cuán poderoso es el narcotráfico y los vínculos que tiene en Bolivia, porque penetró hasta a la clase política en el anterior gobierno.

El Gobierno nacional denunció en la 67 reunión de período de sesiones ordinarias de la Comisión Interamericana para el Control de Abusos de Drogas de la Organización de los Estados Americanos (CICAD-OEA), la articulación del narcoterrorismo en Bolivia donde se identificó a gente afín al Movimiento Al Socialismo (MAS).

El ministro de Gobierno, Arturo Murillo participó en el encuentro que se desarrolló el viernes, donde manifestó que los grupos se están rearticulando bajo las órdenes del expresidente Evo Morales que se encuentra refugiado en Argentina desde diciembre de la pasada gestión.

“Lamentablemente, por gente del MAS, gente de Evo Morales, desde noviembre del 2019, han empezado a articular un grupo narcoterrorista; después de que (Evo Morales) hizo un gran fraude y fue descubierto salió escapando de Bolivia y ahora está tratando de rearticularse, porque hay muchos recursos económicos del narcotráfico que nos están haciendo daño y eso nos preocupa”, expresó la autoridad.

Expulsión de los policías del Trópico de Cochabamba, en del mes de abril. El Gobierno nacional denunció la articulación del narcoterrorismo en Bolivia donde se identificó a gente afín al Movimiento Al Socialismo (MAS). (Foto: RRSS)

Raúl García Linera, hermano del expresidente Álvaro García Linera, admitió el pasado domingo que el gobierno del MAS intentó darle “formación militar” a integrantes de los “movimientos sociales» afines al partido azul.

“También se intentó hacer formación militar de movimientos sociales. Pero con mucha irresponsabilidad, quienes participaron se sacaron fotos y cayeron denuncias de paramilitarismo, de antidemocráticos y hubo que dar marcha atrás”, dijo García Linera entrevistado por el periódico Venceremos del Partido de los Trabajadores de Argentina.

Informe

Por otra parte, en ese encuentro Murillo también informó sobre los resultados de la incautación de sustancias controladas que se logró en ocho meses del Gobierno de la presidenta Jeanine Áñez.

En 44.248 operativos antidroga se incautó más de ocho toneladas de clorhidrato de cocaína y más de 363 toneladas de marihuana, se aprehendió a mucha gente implicada en este ilícito, «aspecto que no sucedía en el gobierno de Evo Morales».

“Todo esto es un esfuerzo, queridos amigos, que venimos haciendo a pulmón y solos, sin el apoyo de otros países, como sucedía en otros momentos. Creo que esto es una responsabilidad compartida, a todos nos debe preocupar el tema del narcotráfico, porque daña nuestras familias, las juventudes y está haciendo un profundo daño a nuestra sociedad”, señaló Murillo.

Asimismo, dijo que Bolivia no solo sufre esta doble pandemia del COVID 19 y del narcotráfico, además, debe afrontar las elecciones presidenciales del 6 de septiembre, en las que el Movimiento Al Socialismo (MAS) no tiene posibilidades de ganar, porque cometió fraude y bajo el ala del narcotráfico pretende convulsionar el país.

“Saben ustedes lo poderoso que es el narcotráfico y los vínculos que tienen en Bolivia, han entrado a penetrar a muchos políticos, solamente darles un ejemplo de cuando Evo Morales estaba en el gobierno, el hijo de Chapo Guzmán tenía credenciales para entrar a la asamblea legislativa donde están los diputados y senadores de nuestro país, imagínense, el hijo de Chapo Guzmán tenía sus credenciales y fue denunciado por la prensa mundial”, recordó Murillo.