Scarpellini estaba internado en el Hospital Sagrado Corazón en El Alto recuperándose de COVID - 19. Foto: Diócesis La Paz

Bolivia Digital

La Arquidiócesis de La Paz informó este miércoles que el monseñor Eugenio Scarpellini, obispo de El Alto, falleció en horas de la mañana por coronavirus. La presidenta Jeanine Áñez y autoridades del Gobierno lamentaron su partida, al ser uno de los impulsores de la pacificación del país en noviembre de 2019.

“Lamento profundamente el fallecimiento del Monseñor Eugenio Scarpellini, Obispo de El Alto. Recordaremos siempre su excelente labor pastoral que es digna de ejemplo. Que Dios lo tenga en su gloria, lo tengo en mis oraciones. Descanse en paz”, escribió la Presidenta en su cuenta de Twitter @JeanineAnez.

Scarpellini estaba internado en el hospital Sagrado Corazón, en la ciudad de El Alto, recuperándose de COVID-19, por la mañana tuvo dos paros cardíacos. “Los médicos no pudieron hacer nada. Con él se lleva el cariño y gratitud del pueblo boliviano”, indica una nota de la Iglesia Viva.

Este lunes, la diócesis confirmó que el prelado padecía coronavirus, pero destacó que se encontraba estable y que no necesitaba plasma para su tratamiento.

Así también, autoridades del Gobierno lamentaron la muerte del Monseñor, y destacaron su labor en el país por su ejemplo de vida y las acciones solidarias en favor de los más necesitados.

“Duele el lamentable deceso del Mons. #EugenioScarpellini, Obispo de la Diócesis de El Alto. Su ejemplo de vida y acciones solidarias en favor de los más necesitados, siempre estará en nuestros corazones. Paz en su tumba”, escribió el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, en su cuenta de Twitter.

Así también el ministro de Defensa, Fernando López, estacó las gestiones que hizo Scarpellini para pacificar el país exhortando a los dirigentes y políticos a llamar al diálogo y al apaciguamiento de las movilizaciones de noviembre de 2019.

“Siento sinceramente el fallecimiento de Monseñor Eugenio Scarpellini, Obispo de la ciudad El Alto y gran representante de nuestra familia Católica. Él fue un importante gestor del diálogo y pacificación de nuestro país. Su guía hará mucha falta”, se lee en su cuenta de Twitter.

El ministro de la Presidencia, Yerko Núñez escribió en la red social; “Me adhiero al pesar de las familias cristianas por el lamentable deceso del Mons. #EugenioScarpellini, Obispo de la Diócesis de El Alto. Su ejemplo de vida y acciones solidarias en favor de nuestro país quedarán por siempre en nuestros corazones. Paz en su tumba”.

El ministro de Obras Públicas, Iván Arias, de igual manera lamentó la partida del sacerdote, haciendo énfasis que primero se van las personas buenas de la tierra y se quedan las malas.

“No queda otra que elevar una oración y decir gracias por apoyar al país, es una pérdida muy lamentable, pero así es la vida, murió de coronavirus, y para los que dudan, esta enfermedad mata”, enfatizó la autoridad.

Destacando que hace dos semanas el Obispo propuso al Ministerio de Obras Públicas poner un espacio en la ciudad de El Alto para las personas de la tercera edad.

Así también los representantes de la Unión Europea en Bolivia, en Twitter, lamentaron la partida de Scarpellini y destacaron que su legado siga construyendo un futuro de paz.

“Lamentamos mucho la partida del Monseñor Eugenio Scarpellini, Obispo de El Alto. Su presencia fue clave en el proceso de pacificación de finales del año pasado. Que su legado ayude a seguir construyendo un futuro de paz”, se lee en la cuenta de Twitter de la Unión Europea.

Scarpellini nació en Bérgamo, Italia. Llegó a Bolivia en 1988 como sacerdote y fue párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Copacabana y El Salvador.

Fue Director General del Colegio «Marien Garten», en La Paz y residente de dos Centros de rehabilitación para niños y adultos.

En 2010, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo Auxiliar de la Diócesis de El Alto y en 2013 el Papa Francisco lo designó como Obispo. Fue también secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana, puesto en que fue mediador en los conflictos de octubre y noviembre después de las elecciones y las denuncias de fraude en los comicios.

En su última homilía del 12 de julio, pidió a los fieles: “Escuchar y meditar en el silencio del corazón las palabras del Señor, ser fieles a Él en el camino de la conversión, ser firmes como ella en las adversidades y así dar frutos abundantes: ser discípulos misioneros de Jesús en el mundo de hoy y constructores con Él del Reino del Padre”.