Por: Armando Aquino Huerta/

Con la promulgación de la “Ley de Aplicación de los Resultados del Censo…” que no cambia la fecha del censo ni la distribución de recursos económicos y escaños para las próximas elecciones previstas en el D. S. 4824 que garantiza la realización del Censo de Población y Vivienda el 23 de marzo de 2024, los golpistas Luis Fernando Camacho, gobernador de Santa Cruz, Rómulo Calvo, presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Vicente Cuéllar rector de la UAGRM —presidente del “Comité interinstitucional— y otros fascistas de Santa Cruz, autores intelectuales y materiales de los 36 días de paro indefinido y de los delitos cometidos en dicho paro, resultan ser perdedores reprochables y repugnantes, porque no se cumplió ninguna de sus conminatorias resueltas en sus cabildos políticos —no vinculantes—, pero cínicamente se creen ganadores.

Respecto a perder la RAE dice: “…No conseguir lo que se espera, desea o ama… No obtener lo que se disputa en un juego, una batalla, una oposición, un pleito, etc… Decaer del concepto, crédito o estimación en que se estaba… No hallar modo de salir de una dificultad…”, relacionado al hecho de que los nombrados políticos fascistas no consiguieron cambiar la fecha del Censo prevista en el D. S. 4824 pese a sus gritos de “Censo 2023 sí o sí”, es prueba de que son perdedores y fracasados consumados; sumado al hecho de que ninguno de los departamentos de Bolivia se unió formalmente a sus afanes golpistas y separatistas, no hay duda de que perdieron soga y cabra se mire con el cristal con que se mire; creerse ganadores por la distribución de recursos económicos y escaños para las futuras elecciones, ya previstas el D. S. 4824 en la Constitución Política del Estado y en la Ley 026, indubitablemente muestra que dichos políticos son perdedores a carta cabal; también perdieron al 90% de sus militantes, admiradores y amigos, porque ya no les creen y los repudian. Decir lo contrario creyéndose ganadores es engañar al pueblo y cinismo elevado a la máxima potencia, locura.

Hablando de ganadores, podría decirse que los golpistas en 36 días de paro indefinido —donde sus mentiras perdían fuerza a medida que pasaban los días— ganaron ser responsables de cuatro asesinatos, centenas de lesiones gravísimas y graves, violaciones a los Derechos Humanos, terrorismo, separatismo, robos agravados, racismo discriminación, un daño económico de $ 1.400.000 más o menos —entre otros—, el repudio del 90% de los bolivianos y bolivianas, hacerse descubrir sus mentiras gritando: “El paro continua” y “Sigue el paro” para finalmente decir “El Censo era el concho” de sus pedidos —el pez muere por la boca—,; trazando así su camino a la cárcel por su ignorancia política, soberbia, racismo, discriminación y odio a los collas, que llevan en sus venas y corazón.

Consiguientemente, los golpistas perdedores serían responsables de todos los delitos cometidos durante dicho paro, porque nada absolutamente nada justifica la delincuencia organizada impuesta en Santa Cruz; lo cual permite considerárselos —sin temor a equivocarse— como perdedores campeones, aunque no se quiera. No se puede tapar el sol con un dedo.

Tal realidad muestra a todas luces que dichos golpistas tienen por arma preferida la mentira, la soberbia, la hipocresía y el cinismo, que les hizo perder soga y cabra, como se dice en el argot popular; por ello no ganarán ninguna elección, porque otras mentiras no justificarían su derrota ni salvarlos del peso de la ley por muy dueños o amos que se crean. Los “patrones” de Santa Cruz no se dan cuenta de que “por su peón tienen estancia”, al decir de Jorge Cafrune. Aunque podrían pedir perdón porque la Biblia en San Lucas 23.34 dice: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.