pEQUEÑO TEATRO-Don quijote

Jackeline Rojas Heredia

El inicio de la aventura que cumple 25 años, la de crear un elenco de teatro, comenzó con Guido Arze y Jorge Ortiz y los amigos que en ese entonces los rodearon. ¿Quién le puso el nombre? ¿Quién hizo la ilustración que los caracterizó? ¿o quién consiguió las sillas para el espacio? son historias y anécdotas que precisan al menos de mil páginas para relatarlas.
La mecha principal la encendieron dos amantes del arte interpretativo, uno como director y otro como uno de los mejores actores que tiene hoy Bolivia. Que luego se separen es parte también de otra historia que “pese a todo y a todos” no apagó jamás la mecha que permite la puesta en escenas de obras y adaptaciones en el particular Enkuentro de Teatro Breve, que se desarrolla en distintos escenarios en la ciudad de La Paz hasta el 29 de julio.
Guido Arze, maestro del arte escénico, músico y exmilitar, puede ganarse muchas antipatías en el contacto cotidiano porque no finge ni se coloca máscaras a la hora de ser director y amigo. Le gusta el compromiso y el esfuerzo, y lo que no le gusta lo dice. Arze narró, en distintas ocasiones, su experiencia como actor, director y guionista, sus relatos se corroboran a la par de las notas de periódico publicadas en distintos medios durante los años que tiene Pequeño Teatro. 
En este apartado tomamos las de inicio. Arze vivió muchos años en Francia  y retornó a Bolivia quizá en octubre de 1990. Una nota publicada en Presencia el 14 de noviembre de 1990 anuncia el estreno de la obra Adjetivos, dirigida por Arze y con la actuación de David Mondaca y Maritza Wilde. La obra intenta revivir el juicio a los esposos Ceausescu, una pareja que marcó dolorosamente la historia de Rumania.
En 1991 ya se anuncia el programa del Teatro Breve, pero de manera oficial el elenco Pequeño Teatro se inauguró el 11 de julio de 1992. Y estuvo presente en esa inauguración para dar fe y constancia el comunicador y ganador del premio McLuhan Luis Ramiro Beltrán. Seis años después, Beltrán publicaría en el periódico el siguiente homenaje: 
“Hace seis años, en noche de invierno entibiada por la pasión por el arte de las tablas, nació el Pequeño Teatro en un anciano caserón de la calle Murillo. Lo hizo al impulso de la voluntad de dos amantes de teatro. Guido Arze y Jorge Ortiz y al conjuro de una ensoñación colectiva preñada de expectativa y rociada de optimismo. Habiendo sido cómplice y testigo de tal advenimiento, declaro que me consta que leche de tigre y guiños de estrellas dieron augural bienvenida a la criatura. Y me place hacer notar ahora que no fue en vano el presagio. En efecto, la contabilidad de lo organizado en el sexenio muestra un saldo a favor en términos de contabilidad, continuidad y pluralidad”.
Beltrán se fue en 2015; sin embargo sus amigos, los locos del teatro, continúan y celebran 25 años de obras, de formación de artistas, de inclusión, de puestas en escena tan ambiciosas como la presentación de la obra Bartolina Sisa en la ciudad de Lyon en Francia, en 2016. 
Y esta celebración se une al Patunka Phisqhani Enkuentro de Teatro Breve y Dramaturgia con más de una treintena de elencos que presentan, en distintos formatos, obras para todos los gustos, lo importante es que quienes se quedaron siguen sembrando y quienes se fueron llevan en el alma el sello endeble de aquella locura iniciada esa noche de invierno. 
Hoy los quijotes del Pequeño Teatro, además maestros, son: Guido Arze, Verónica Armaza, Isabel del Granado, Omar Fuertes, Felipe Ríos, Emma Junaro, Celia Asturizaga.
Ellos continúan la aventura, sin olvidar otros  nombres que se ganaron aplausos y a quienes la vida se los llevó por otros caminos.
Pequeño Teatro, que siempre apuesta a la continuidad, abre este año también un espacio propio para continuar con la formación artística en la escuela de teatro y dramaturgía. 

Las Obras de Inicio
El Abrigo, de Nicolás Gogol, primera producción de Pequeño Teatro, obtiene en 1992, a muy poco tiempo de su fundación, el Primer  Premio del Concurso Nacional de Teatro Peter Travesí.
A las seis en la esquina del Boulevard, de Jardiel Poncela, es reconocida por la crítica como la mejor comedia de 1993.
Un soldado y un General, de Guido Arze, es considerada la mejor obra del Primer Encuentro de Teatro Breve igualmente en 1993.
Estrategia para dos jamones, de Raymond Cousse, gana en 1993 el Segundo Premio de Monólogos del Concurso Peter Travesí.
Los Reyes, de Julio Cortázar, gana también en 1993 el Segundo Premio del Concurso Nacional de Teatro Peter Travesí.
Variaciones sobre una muerte segura, de Guido Arze, gana en 1994 el Premio del Público a la mejor obra del Concurso Raúl Salmón.
El delantal blanco/ Las Exiliadas/ Gente como nosotros, trilogía del Dramaturgo chileno Sergio Vodanovic, es considerada la mejor presentación del Segundo Encuentro de Teatro Breve también en 1994.
Volver al redil, del dramaturgo suizo Gerard Ruinet, es considerada la mejor obra del Tercer Encuentro de Teatro Breve en 1995. La lista sigue, pero ahora viene el brindis a la salud y por otros 25 años y más de Pequeño Teatro.