Por: Mahmoud Elalwani/

Embajador del Estado de Palestina en Bolivia

Las repetidas agresiones israelíes contra la población civil palestina son solo el resultado de las políticas de impunidad de que goza Israel como premio de la Comunidad Internacional, especialmente del Consejo de Seguridad que es el que debe cumplir con sus obligaciones para detener las agresiones continuas de Israel y lograr que se rindan cuentas por todos sus crímenes contra la población civil  palestina, ya que estos crímenes requieren el inicio de una investigación ante los órganos de justicia internacionales competentes.

No es extraño que los principales países coloniales salgan con una sinfonía de excusas sobre la autodefensa justificando estos crímenes, porque ellos son los cimientos de esta entidad de ocupación, una ocupación colonial, criminal y sanguinaria que mató a 49 personas, entre ellas a 17 niños y dejó 360 heridos en el último bombardeo a Gaza, demoliendo casas sobre las cabezas de sus habitantes. No es extraño que el primer ministro israelí Lapid declare que no pedirá disculpas por el asesinato de los niños palestinos. Desgraciadamente, la hipocresía que caracteriza el trato de las grandes potencias coloniales a la entidad sionista es la que alentó a cometer crímenes que avergüenzan a la humanidad.

 La hipocresía occidental ha llegado al punto de aprobar estos crímenes. El mundo entero ha visto el bombardeo de los aviones sionistas sobre los cuerpos de los niños inocentes; sin embargo, cuando un soldado sionista resulta levemente herido, el mundo se levanta y no se queda quieto, aunque dicho soldado matara a plena luz del día y bombardeara ciudades palestinas.

¿Acaso no vieron las casas que se derrumbaron sobre las cabezas de sus habitantes y los bombardeos sobre escuelas y hospitales en Gaza?

¿Qué hipocresía es esta? ¿Por qué las organizaciones internacionales han hecho la vista gorda ante el derramamiento de sangre y el asesinato de mujeres y niños? ¿Se han quedado ciegos al ver el exterminio de familias enteras?

La hipocresía occidental también hizo la vista gorda ante las violaciones del gobierno de ocupación sionista, ante los crímenes del ejército y de los colonos. Estos crímenes horribles y el fracaso de los países que dicen ser civilizados, así como el silencio sospechoso en la implementación de las resoluciones de la ONU sobre la cuestión palestina, sumada a la incapacidad de esos países para asumir las responsabilidades que les impone el derecho internacional, así como su incapacidad para brindar protección internacional al pueblo palestino son las responsables de la situación actual.

¿Qué más tienen que hacer los palestinos para enfrentarse a estos desafíos?

El continuo crecimiento de los asentamientos es un bombardeo sistemático cuyas consecuencias políticas y legales son asumidas por el gobierno israelí. 

El pueblo palestino ha sido privado de todos sus derechos políticos y humanos: derecho a una vida digna, a la educación, al trabajo y a la libertad de circulación, entre  otros. El pueblo palestino se ha mantenido firme frente a la maquinaria militar israelí: cohetes, misiles y armas prohibidas internacionalmente. Cabe señalar que en su último ataque a Gaza, los israelíes experimentaron su nuevo armamento.

La comunidad internacional no responda a las demandas palestinas de una acción inmediata para proteger la solución de dos estados, y poner fin al conflicto, sino da más tiempo a la potencia ocupante para aprovechar las oportunidades y legalizar su ocupación como solución al conflicto.

La falta de respuesta también refleja la doble moral internacional y el incumplimiento de las obligaciones internacionales y resoluciones pertinentes de la ONU, al mismo tiempo que anima a los sucesivos gobiernos israelíes a seguir cometiendo crímenes de guerra, y lo alienta a seguir eludiendo la responsabilidad y el castigo mientras sigue el sufrimiento del pueblo palestino.

La comunidad internacional debe tomar medidas inmediatas, urgentes y trabajar para relanzar un proceso político serio que conduzca a que el pueblo palestino pueda ejercer su derecho a la libertad, a la soberanía y al retorno, y establecer su estado independiente con Jerusalén oriental como capital, como vía para alcanzar la paz justa y deseada a la que aspira la región. (Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia).