María Eidy Roca de Sangüeza, médico PIAAS y ministra de Salud

Trabajamos juntos desde 1984 en La Paz, cuando éramos parte de los médicos PIAAS, el ejército innovador de la salud en Bolivia. A la cabeza del doctor Javier Torres Goitia T., ministro de Salud, en ese entonces, nos desplegamos en todo el país para implementar la Atención Primaria en Salud. Él dejó la pediatría asistencial (hospitalaria) para caminar casa por casa buscando sanos para que no enfermaran.

Él supo de lo que era llegar casa por casa para conocer las necesidades de salud de la población, compartir con la comunidad, formar los Comités Populares de Salud, los Centros Infantiles de Leche para combatir la desnutrición y también las Unidades de Rehidratación Oral para combatir las diarreas, causa principal de muerte en los niños antes de cumplir el primer año de vida. Atendimos partos en las casas porque la mortalidad de las mujeres embarazadas al dar a luz era muy alta.

Ya en Santa Cruz, por el año 1987, él supo lo que era brindar atención en un “cuartito” en el Plan 3000, en el Centro de Salud Preventiva Sur, con la licenciada Angelina Coca, enfermera PIAAS, ahora también delicada por COVID-19.

Roberto Torrez, juntamente con cinco licenciadas valientes, desafió la resistencia para implementar la salud preventiva, se conformaron los primeros cinco distritos de salud del municipio de Santa Cruz y se crearon los primeros centros de salud ahora llamados de primer nivel. Fue Jefe de Servicios Urbanos para organizar la atención primaria en el municipio. Con el apoyo técnico de la Cooperación Belga, logró fortalecer la red de servicios, eran 24 centros de salud construidos por la Alcaldía Municipal.

Fue un excelente docente en la Universidad Católica en la que formamos parte de la Cátedra de Medicina Social y de Salud Pública, en la Universidad Gabriel René Moreno.

Roberto Torrez se formó como epidemiólogo en el terreno, siendo el más reconocido del área de epidemiología en Bolivia.

Roberto Torrez, el hombre sencillo siempre sirviendo a los demás, el de palabra positiva, el amigo de los niños, propositivo, deja una huella imborrable. Sé que ahora estarás descansando sin sufrimiento, esperando el gran encuentro, el gran abrazo sin barbijos ni distancia social.

Tu obra y ejemplo hará que permanezcas en quienes te conocimos y compartimos muchas horas de trabajo por una mejor salud, por un mejor sistema de salud.

¡Hasta siempre amigo!

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